Reivindicación del nazareno

Durante gran parte de la pasada Cuaresma se ha venido observando cómo un determinado sector del mundo cofrade intentaba aportar soluciones al problema de los previsibles crecimientos de los cortejos de distintas jornadas, que apuntaban al colapso de las mismas, centrando el problema en la figura del nazareno. Amparados por la posición que ocupan, no han dudado en alzar la voz y cargar contra los grandes cortejos de hermanos que preceden a los pasos de diversas cofradías.

Resulta increíble que precisamente el problema recaiga en aquel que más sufre, aquel que aguanta estoicamente parones e inclemencias meteorológicas, desde un calor sofocante a una lluvia torrencial, que atraviesa por calles donde la suciedad debería ser analizada por arqueólogos, que vive carreritas de vez en cuando y soporta a una parte del público que se comporta de forma chabacana al paso de la cofradía, hablando a voces y sin pudor de temas que no siempre son agradables de oír.

No, no culpen al hermano que cumple con su deber y su derecho de realizar la Estación de Penitencia, el máximo culto público de una hermandad, acompañando a sus titulares. Y sí, hay algunos penitentes y nazarenos que quizás no saben comportarse durante la estación, pero por cada comportamiento inadecuado de un nazareno hay otros tres del público que ve las cofradías. Por no hablar de las exageraciones a las que tanto nos estamos acostumbrando: gente que casi se cae de los balcones pronunciando vivas que nunca terminan y otros que desde el suelo gritan a la Virgen expresiones de cuyo contenido no quiero acordarme.

De la misma manera, tampoco me vale el argumento aquel de “las imágenes están ahí el resto del año y la mayoría de los que salen de nazarenos no se acuerdan de ellas” porque tampoco creo que lo haga el que se pone de espaldas al Cristo y de frente al banderín de la banda o el que le toca las palmas a un paso de silencio tras una saeta.

Además, ¿cómo se supone que aplicarían esta traumática medida aquellos que la defienden? Es costumbre en Sevilla, y en todo lo que rodea a la Semana Santa, decir lo que hay que hacer -lo que yo quiero que se haga- sin decir cómo hacerlo. “Un año los números pares y otro los impares”. Pero miarma, ¿no nos damos cuenta de que eso es imposible de aplicar? Hay hermanos que se dan de baja, otros que lamentablemente fallecen…y que lleva al que quiere salir de nazareno a tener un número par el año que les toca a los impares y viceversa. No vale esa aportación. “Un año la primera mitad y otro año la segunda”. ¿Y si uno de los años llueve a cuál de las dos mitades condenamos a esperar un bienio para salir?

Queremos introducir clasismo donde siempre ha existido igualdad –la posición en el cortejo por orden de antigüedad no es una desigualdad, es un premio al que todo el mundo puede llegar si mantiene la fidelidad- puesto que no hay que olvidar que todos los hermanos pagan la misma cuota anual y la papeleta de sitio en aquellos casos en los que la segunda está desligada de la primera. Por lo tanto, si todos pagamos lo mismo, todos tenemos la igualdad de ejercer el mencionado derecho y deber de celebrar este culto externo.

Que le digan a los nazarenos del Martes Santo, hay unas cuantas de cofradías de esa jornada con un buen número de ellos, que el año que viene, después de dos pandemia y uno de lluvia, algunos no podrán salir porque se ha establecido el numerus clausus, reivindicado por los mismos que sostienen que para recortar en trámites administrativos y cortes de tráfico por parte de hermandades, cofradías y parroquias a lo largo del año deberían de reducirse ¡las procesiones sacramentales! en la misma Sevilla donde se cortan calles para que desfilen carteros reales que recorren veinte o treinta metros desde la Casa Hermandad a la Parroquia de turno.

Que le hubieran dicho a aquel ilusionado nazareno de San Bernardo que se estrenaba en el tercer tramo de la Virgen del Refugio que no podía ser este año, o a aquel otro que, desde San Gil, alumbró durante doce horas al Señor de la Sentencia, que tenía una túnica colgada desde enero de 2020 esperando su estreno y que mareado por las horas que llevaba de penitencia y en previsión de las otras tantas que quedaban, tuvo que salirse cinco minutos en el Salvador buscando un lugar donde adquirir una botellita de agua, sin poder conseguirlo hasta que en la Alfalfa vio abrirse las puertas de un quiosco como los judíos de Moisés vieron abrirse las aguas del Mar Rojo. Tras ello, regresó a su lugar por el camino más corto y continuó hasta alcanzar el Atrio de la Gloria.

No juguemos con los nazarenos porque estamos jugando con la esencia de la Semana Santa, con aquel que durante siglos la ha mantenido, que retó los difíciles tiempos de la Ilustración, el agitado siglo XIX y la convulsión en la Segunda República, el que también se hizo valiente con la Estrella en 1932 y fue víctima de escenas propias de una película de cine negro en los años 2000, 2009, 2015 y 2017. Al contrario que aquellos a quienes he replicado antes, no puedo decir qué se debe hacer porque no sé cómo hacerlo, pero sí sé dos cosas: la primera que hay quien sí tiene la autoridad, y debe tener el empeño, de buscar soluciones a los colapsos de las jornadas y la segunda, que soy consciente de aquello que no hay que hacer y a quién se debe defender: al nazareno, que es lo mismo que defender a Sevilla y a su Semana Santa.

Palacio aprueba el proyecto de retablo para el Cristo de la Vera Cruz de Umbrete

La hermandad Sacramental de Umbrete ha recibido hoy por parte de Palacio la aprobación del proyecto de retablo que cobijará a uno de sus primitivos titulares, el Santísimo Cristo de la Vera Cruz.

En una notificación firmada por el Vicario General de la Archidiócesis, Teodoro León, y considerado el visto favorable de la Delegación Diocesana de Patrimonio Cultural, se autoriza el inicio de la construcción de este retablo que lleva la firma del reconocido proyectista y orfebre José Delgado López.

Los hermanos de la Sacramental de Umbrete ven más cerca la plasmación de un sueño que se prevé realizar en tres fases distintas, que empleará a diversos miembros del arte sacro, un sector bastante vapuleado por la crisis económica, y que realzará la riqueza artística de la Parroquia de la villa y la de la imagen cristífera atribuida al círculo de Roque de Balduque.

La hora pronta

Estará como siempre, en el centro de su capilla, maniatado tras dejar por unos días la cruz de su destino, sobre el firme pedestal en el que lo sitúan los suyos para recibir el leve beso de la espera cubierta por una pátina de sobrecogimiento ante su regia presencia.

Estará cumpliendo el rito para una ciudad que no sabe estos días si cubrirse con las últimas luces de una avejentada Navidad o con las de un sueño que, en esta hora pronta que marca el Señor de Pasión, late suave pero contundente.

Y estará anunciando. Si un mes antes era María la que traía la buena nueva, ahora es su hijo, el Niño que se ha hecho Hombre, el que nos trae las nuevas de una luz distinta, de una luz que se derramará sobre el cielo como se derrama la gracia de Dios en el Salvador.

De todos los zarandeos que, en una ciudad de contrastes, puede tener el sevillano, este es sin duda el más agresivo. Recoger los caramelos que han dejado suelos regados de ilusión, que se esparcen por el camino que va a la noche de los niños, y llenar de ellos los bolsillos de una chaqueta conocedora de muchos inviernos para luego acercarse al centro y encontrar allí, al Mesías del Nacimiento portando el mensaje de la primavera según Sevilla.

No. El sevillano no tiene prisa por ver la espalda de Baltasar. Es el mismo Dios del portal el que tiene prisa por contarle a la ciudad, una vez más, el mejor de sus sueños. La Historia de un tiempo de Amor reescrita con la Fe de un pueblo que se mueve por ritos. Y por ello, estará allí, cambiando la paja por el acanto, señalando las puertas, las de su celestial balcón, que se abren para sentir la claridad de una verdad que, aunque permanecía viva, quedó aletargada por otro tiempo que ya avanza hacia su letanía final.

Bendita sea la sensación que atraviesa al que entra y se acerca, al que avanza entre esas columnas que parecen muertas pero que realmente callan, porque ellas también vieron y creyeron. Bendita esa sensación que, ya bajo el techo de su capilla, hace abrir la boca para dejar escapar un leve jadeo que, en el interior, retumba en oración. Cerca de ti, Señor parece entonar un corazón dispuesto a representar el papel que le corresponde en esta renovada Historia, fortalecida en la Gloria desbordante de una tarde de enero. Por ello, bendita sea la hora pronta en que Dios llama a Sevilla para vivir juntos el Sueño de Pasión.

Crónica del año 2021: vivido y contado

Vivir para contarla. Le tomaba prestado a Gabriel García Márquez el título de su obra autobiográfica para titular a su vez la Crónica que hace justo un año escribía en estas mismas líneas. El año 2020 había sido devastador, con una Semana Santa sin cofradías y sin cofrades en la calle, en un confinamiento de aplausos  a los sanitarios y a la policía que dejaba ramos de flores en las puertas de los templos. Un 2020 que fue encadenando decisiones históricas hasta llegar a un diciembre que nos lanzaba la estocada final, esperada pero no por ello menos dolorosa, de la suspensión de las procesiones de Semana Santa de 2021.

En aquellos mismos días que se conoció la noticia, las primeras vacunas comenzaban a inyectarse y los cofrades tomábamos esperanzas, como el resto de la ciudadanía, en empezar a ver la luz al final de un túnel cuyo tránsito se hacía ya demasiado agotador. Efectivamente, 2021 ha sido un año de transición. Aunque tardaron en llegar, y lo hicieron con mascarillas y otras condiciones, las procesiones regresaron a Sevilla en el mes de septiembre y la ciudad disfrutó desde entonces de diversas manifestaciones de fe, destacando en mayúsculas un nombre propio: Gran Poder.

El Señor en los Tres Barrios: un ejemplo por y para Sevilla.  

Si se tuvieran que plasmar aquí todas las emociones y sensaciones que provocó el Gran Poder en los sucesivos traslados de la Misión Evangelizadora, así como en el tiempo de estancia que se mantuvo en las Parroquias de los barrios que lo acogieron, tendríamos que escribir varias crónicas extensas y aun así no alcanzaríamos a hacer justicia a todo lo que sintió la ciudad en aquellas semanas donde Dios caminó por esa Sevilla que Sevilla misma parecía tener olvidada.

La Misión pudo cumplirse. Un mes y medio antes Andalucía capeaba los coletazos de la quinta ola, pero desde la hermandad mantuvieron las fechas de los traslados a Tres Barrios, fechas que estaban escogidas desde que el pasado año se aplazara este acto en el marco del 400 aniversario de la hechura del Señor. La idea de la hermandad era celebrar esta Misión evangelizadora en cuanto se pudiera. Y se pudo. El Decreto que dio vía libre al regreso de las procesiones supuso la cuenta atrás para que se empezara a soñar con ver al Señor de Sevilla por las calles de la ciudad.

El 16 de octubre tuvo lugar el primer traslado desde la Basílica hasta la Parroquia de la Blanca Paloma. Una semana permaneció el Señor en los Pajaritos hasta que el sábado 23 llegó a la Parroquia de la Candelaria visitando previamente Amate, en el que estaba previsto que fuera el traslado más corto de todos. Pero la lluvia motivó que el traslado a la última Parroquia, la de Santa Teresa, tuviera que realizarse con un día de retraso y por el camino más corto, prescindiendo de la visita al Cerro del Águila. En ese templo que ya visitó el Señor en las Misiones Generales de 1965 estuvo la imagen hasta el viernes 3 de noviembre, cuando fue trasladada a la Catedral en otro multitudinario recorrido. En la Catedral, y ya sobre su paso luciendo “la túnica de los devotos” presidió un Pontifical de Acción de Gracias y regresó a San Lorenzo en una procesión histórica con una afluencia de público que la coloca entre las principales de este siglo.

Hablar de las estampas inéditas que se vivieron en estos traslados o en la procesión de regreso también extendería nuestra crónica a dimensiones bíblicas: Soria 9 y el puente de los Bomberos, la Centuria en la Campana, la Municipal en la Plaza Nueva, el Santuario de los Gitanos, etc. Pero por encima de todo, hay que destacar la dimensión de lo que supuso la Misión del Gran Poder.

Allí donde muchos se niegan a ir, donde algunos miran para otro lado, para negar la realidad que no quieren ver porque les deja en una evidencia sonrojante, a esa Sevilla que le duele al Señor porque es también su Sevilla, allí acudió el Gran Poder para ayudar con el peso de tantas cruces. La Basílica cerró sus puertas y trasladó sus misas, sus confesionarios y hasta su tienda de recuerdos, con una fuerte inversión por parte de la Bolsa de Caridad, llevando toda la hermandad desde el centro a los barrios periféricos. La Misión fue todo un éxito.

Cofradías en los templos, cofrades en la calle 

Pero hasta el regreso de las procesiones los cofrades pasamos por un largo desierto durante gran parte del año 2021. La alerta de la tercera ola motivó el aplazamiento de cabildos, de veneraciones de imágenes y que asistiéramos a cultos de hermandades con menos fieles de lo acostumbrado, bien por el aforo reducido de los templos, bien porque algunos hermanos no pudieran acudir al vivir en otras localidades que estuvieran sufriendo restricciones de movilidad.

El 26 de marzo fue Viernes de Dolores. En esos días de estado de alarma y toque de queda circulaba en las tertulias un debate, ¿qué será más doloroso, estar como estábamos el año pasado, desde casa, o ir a verlas este año a la Iglesia a la hora que deberían estar en la calle? Usted querido cofrade, responda a la pregunta.

El Domingo de Ramos, día 28 de marzo se iniciaba la Semana Santa de largas colas ante los templos, como cuando llueve y no queda más remedio que verlas en casa, pero sin ningún nazareno al que ver cabizbajo con la papeleta doblada en la mano, ningún músico que enfunda su instrumento con mimo o ningún costalero que se acerque al capataz preguntando por la desarmá.

Algunos hablaron de “la Semana Santa íntima”, una oportunidad para disfrutar de una fiesta más honda, que conectara más con las raíces de no-sé-qué. La realidad es que, incluso a aquellos que asistimos a los Oficios por creencia y no por convicción, nos faltó la Fiesta. La Semana Santa en Sevilla no se entiende sin sus manifestaciones públicas de fe. Sin las procesiones. Y esto es mandamiento de un sevillano.

Esta Semana Santa nos dejó de todo. Las exposiciones sin entradas disponibles (la de los misterios en el Casino de la Exposición y la In Nomine Dei organizada por el Consejo en Cajasol), bares repletos, altares que recreaban estampas del pasado como en San Bernardo, la Macarena o la Esperanza de Triana, altares grandiosos que reflejaban el buen hacer de la priostía, como el caso del Buen Fin, los Cristos del Amor y de la Buena Muerte velados el Viernes Santo para los Oficios, y colas…colas en la gran mayoría de las iglesias, en el Gran Poder, que mantuvo la veneración al Señor desde el Sábado de Pasión al Martes Santo y, sobre todo, en el Cachorro, ya que durante los primeros días de la Semana Santa pudo contemplarse al crucificado de Ruiz Gijón en su reformado paso.

Y al fin, ¡Cofradías, a la calle! 

El martes 14 de septiembre es una fecha para recordar. Ese día, con la quinta ola ya apaciguándose, tras haber dejado atrás otro Rocío, otro Corpus y otro verano diferente, y con las pertinentes indicaciones de la Junta de Andalucía, Palacio aprueba un nuevo decreto en el que se permite el regreso del culto público a la Archidiócesis de Sevilla. El domingo 19 tiene lugar la primera procesión, con costaleros, banda de música y cumpliendo las indicaciones de las autoridades en materia Covid: la de la Pastora de Santa Marina.

Poco a poco las hermandades despiertan de cierto letargo. Algunas corporaciones de Gloria optan por la prudencia y deciden no realizar sus salidas, o sustituir sus procesiones por rosarios. Otras anuncian rápidamente sus cultos. Valvanera, la Divina Enfermera, la Virgen de la Cabeza, el Pilar, el Rosario de la Macarena. El decreto permitió que se pudiera celebrar el ciclo final de las Glorias, cerrándose el mismo con ese broche de oro que ponen en noviembre la Reina de Todos los Santos y la Virgen del Amparo.

Pero también el decreto permitió las salidas extraordinarias programadas por la Candelaria por el Centenario de su fundación, y que habían sido aplazadas varios meses esperando que la situación de la pandemia mejorase. El Vía Crucis del Cristo de la Salud a la Magdalena se celebró el 27 de noviembre y el día 5 de diciembre la Virgen de la Candelaria protagonizó una procesión extraordinaria en la que deleitó al público que la acompañó por los Jardines de Murillo o la calle San Fernando, entre otros enclaves.

Dos días después de la procesión de la Candelaria, Sevilla pudo disfrutar de la presencia de su Patrona, la Virgen de los Reyes, que salía en horario vespertino con motivo del 75 aniversario del Patronazgo sobre la ciudad.

La imagen salió por la Puerta de San Miguel y se dirigió hasta el Ayuntamiento. Allí, en la Plaza Nueva, saludó al monumento de San Fernando, regresando por la Plaza de San Francisco y Hernando Colón en una procesión que pudo contemplarse cómodamente y que contó con el acompañamiento musical de la Banda Municipal de Sevilla tras el paso de tumbilla.

Instituciones: la Curia, el Consejo, las hermandades…

La pandemia trastocó también los planes de las principales instituciones religiosas de la ciudad. El Arzobispo Don Juan José Asenjo esperaba su preceptivo relevo, una vez cumplida la edad de 75 años, al frente de la diócesis sevillana en 2020. El coronavirus prolongó la situación hasta este año, afectando personalmente a Monseñor Asenjo, que vio cómo se agravaban sus dolencias físicas y que tuvo que pedir a Roma que acelerase los trámites de este relevo.

Finalmente, a mediados de abril se despejó la incógnita con un nombre que no estaba en las quinielas: Don José Ángel Saiz Meneses sería el nuevo Arzobispo de la ciudad, tomando posesión de su cargo dos meses después, con la Virgen de los Reyes presente en el altar del Jubileo. Sus primeras visitas fueron para las parroquias de barrios desfavorecidos como el Polígono Sur y, poco después, a las principales devociones de la ciudad. La toma de contacto de Don José Ángel, que hasta ahora no ha realizado grandes cambios en el entramado administrativo de Palacio, con el mundo de las cofradías ha sido bastante positiva.

Por su parte, el Consejo de Hermandades y Cofradías ha tenido un año complicado, al no poder obtener los beneficios de la explotación de la Carrera Oficial que, a su vez, repercuten sobre las cofradías y hermandades. Tuvo que lidiar con la organización de una Cuaresma diferente, preparando un Vía Crucis distinto, el del Cristo de la Corona en el interior de la Catedral, totalmente estático, una Cuaresma centrada en las mencionadas exposiciones y con un acto sustitutivo del Pregón llamado La Semana Santa en la palabra en la que pregoneros anteriores como Alberto García Reyes, Charo Padilla o Joaquín Caro Romero arroparon a Julio Cuesta, que sueña con poder anunciar la Semana Grande en 2022. Más suerte corrió el Pregón de las Glorias de Rosa García Perea, que se pudo celebrar el 8 de octubre en la Catedral, con la Virgen de Montemayor, tras el regreso de las procesiones a la calle.

Por otro lado, se han celebrado cabildos de elecciones en diversas hermandades de la capital. Podríamos destacar el del Gran Poder, el 25 de junio, donde Ignacio Soro reemplazó a Félix Ríos en unas elecciones modélicas con una sola candidatura. Dos días antes tuvieron lugar las del Cachorro, con tres listas, en las que José Luis Aldea se hizo con el cargo de Hermano Mayor venciendo a las candidaturas del histórico José María Ruiz Romero y José María Barbasán. Y finalmente las de la Macarena del pasado 14 de noviembre y que volvió a visualizar dos modelos opuestos de  gestionar la hermandad: el de José Antonio Fernández Cabrero y el de Santiago Álvarez, volviendo a dar las urnas la victoria al primero, con una diferencia mayor que hace cuatro años.

Pero en este año en que se han celebrado 75 de la Virgen de Gracia y Amparo de los Javieres, de la fundación de Santa Genoveva, y de la concesión del título de Mariana a la Ciudad de Sevilla, por el que tanto luchó San Bernardo, cien años de la reorganización de San Benito, otros cien de la Coronación de la Pastora de Capuchinos, y 125 de la fundación de María Auxiliadora de la Trinidad, con una procesión extraordinaria truncada por la pandemia, 2021 deja en el recuerdo otro Cabildo inesperado pero que fue, en una época sin cofradías, epicentro de la prensa morada: el que convocó las Siete Palabras a instancias de un grupo de hermanos que pedían la sustitución de su dolorosa, la Virgen de la Cabeza. Un Cabildo que tuvo que ser aplazado para cumplir con los protocolos Covid y celebrado finalmente a mediados de junio, con algunas situaciones tensas por las redes sociales. El resultado fue ajustado pero suficiente para mantener a la actual imagen de Manuel Escamilla.

Patrimonio 

Corren malos tiempos para el Arte Sacro. Pero a pesar de ello, este año se han realizado importantes estrenos, así como se han iniciado algunas restauraciones importantes. El estreno más destacado, que aún no se ha podido disfrutar en su pleno esplendor es el paso reformado del Cachorro, obra del imaginero José María Leal. Un proyecto en el que la cofradía trianera estuvo trabajando los cuatro últimos años y que pudo ser admirado en la Basílica desde el Miércoles de Pasión al Miércoles Santo con el Cristo de la Expiración sobre él. Reordenación de elementos, nuevos guardabrisas, los cuatro padres de la Iglesia en las esquinas…todo estructurado para realzar la grandeza de Dios muriendo en Triana.

Este ha sido el año en que se ha iniciado el complejo proceso de restauración del palio de la Virgen del Valle, en las dependencias del IAPH, que también ha restaurado durante unos meses el manto de la coronación de la Macarena y ha emitido unos informes acerca del estado de conservación del Cristo del Amor en lo que puede ser un paso más hacia una pronta restauración de la imagen. Con respecto a la cofradía de la calle Laraña, esta anunció hace unas semanas que el próximo año se vivirá una estampa insólita ya que la Virgen del Valle procesionará en la estación de penitencia sin palio.

En este año en que la Estrella regresó a su ampliada capilla en las Vísperas de Semana Santa tras una prolongada estancia en San Jacinto, y la Esperanza de Triana se muestra más cerca que nunca por las obras en su camarín, se restauraron las imágenes de la Pura y Limpia del Postigo, el Cristo de la Salud de la Carretería, el del Descendimiento de la Quinta Angustia, la Virgen del Dulce Nombre de Bellavista y la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso. La hermandad de la Cena dio a conocer los proyectos que se habían presentado para su nuevo paso de misterio y la Soledad de San Buenaventura estrenó nuevo manto de Grande de León.

Por otro lado, dos templos con cofradías han cerrado sus puertas para ser intervenidos. Uno de ellos, San Pedro, parece que va a abrir pronto. Aun así el Cristo de Burgos permanece en la que ha sido su sede provisional durante los últimos meses, su Casa de Hermandad, mientras que el Pilar y la Sacramental regresaron a la Parroquia hace ya varias semanas. El otro templo que permanece cerrado es Santiago. La hermandad de la Redención está celebrando sus cultos en San Ildefonso y es más que probable que tenga que buscar una sede para realizar su salida procesional en 2022.

Cien días, cien esperanzas 

Se termina el año en que Sevilla sintió más cerca que nunca la mirada de la Blanca Paloma con la celebración de la exposición Jubilar Rocío, el año en que despedimos a los restauradores Joaquín Cruz Solís y Joaquín Arquillo, al compositor Juan Vicente Mas Quiles y a un entrañable macareno como fue Joaquín Sainz de la Maza, el segundo año de vacío de capirotes, el año de la espera interminable para volver a ver un cirial asomarse bajo un umbral, para sentir el golpe de un llamador, para ese pellizco inefable que sientes cuando ves el paso alejarse y te encuentras reflejado en la mirada cómplice de alguien que vive como tú.

Quedan cien días para el Domingo de Ramos. Después de este año de transición, ni Ómicron ni nada más nos puede quitar la Esperanza que hace tan sólo unos días fue dada a toda Sevilla, como la dio el Gran Poder caminando con su cruz.

 

El puente del Pilar, antesala Gloriosa para el Señor

Sevilla deja atrás el puente del Pilar con unos días radiantes, con un termómetro que se niega a dejar los 30º en las horas centrales y con un puñado de actos cofrades que han concentrado al público que, de nuevo, se ha lanzado a las calles ávido de contemplar procesiones y actos de nuestras hermandades y cofradías.

 Comenzó este puente cofrade pronto, en la tarde del jueves 7 de octubre, día en que coincidiendo con su onomástica, celebraban sus cultos varias imágenes de Nuestra Señora del Rosario. Función Principal en San Julián, funciones en San Pablo y en Santa Catalina, veneraciones en la Macarena y en la Magdalena…y la Virgen de Montemayor que era trasladada a la Catedral para presidir el Pregón de las Glorias que, en la jornada siguiente, habría de pronunciar Rosa García Perea.

Acertaron plenamente quienes tomaron la decisión de aplazar a este mes, y no hasta el 2022, este acto que ha podido ser recuperado con la llegada de la nueva normalidad y que ha podido contar, como decidió el Consejo antes de que la pandemia lo truncara todo, con la Virgen de Montemayor, que fue acompañada por la Banda de Música de Nuestra Señora del Sol en un recorrido que regaló varias estampas para el recuerdo. No es acostumbrado ver a esta imagen por el entorno de la Alfalfa ni la Cuesta del Rosario, pero además pasó ante la sede de Cajasol donde se está celebrando la exposición Jubilar Rocío. Allí, el inigualable Cajón de Umbrete fue testigo del discurrir de la imagen mariana que buscaba el mayor templo de la ciudad. La Catedral volvió a acoger de esta manera un paso en su interior.

Tras presidir el pregón de las Glorias en la jornada del viernes 8, la imagen regresó a San Juan de la Palma en la mañana del sábado 9, con algo menos de público que a la ida, siendo muy significativo su tránsito por el andén del Ayuntamiento, donde fue recibida por las autoridades locales con una ofrenda floral.

Ese mismo sábado donde salieron también en rosario vespertino la Virgen del Rosario del Barrio León, en acto sustitutivo por la suspendida procesión, y la Virgen del Rosario de San Jerónimo, los pueblos de la provincia se vestían de gala. La mañana de Alcalá del Río fue radiante con una de las salidas extraordinarias de la hermandad de la Vera Cruz por el L Aniversario de la Coronación de la Virgen de las Angustias y, ya por la tarde, Santiponce y Benacazón celebraban las salidas procesionales de la Virgen del Rosario.  

El domingo amaneció en Pino Montano con la Virgen del Amor. La titular de la hermandad de Vísperas presidió un rosario de la aurora donde estuvo arropada por sus fieles hermanos, vecinos y devotos que arreglaron calles del barrio con flores de papel y arcos entre otros elementos decorativos. Y la tarde dominical tuvo un nombre propio: Encarnación. La titular letífica de la hermandad de la Cena regaló también estampas memorables al salir de la Iglesia de los Terceros, la sede religiosa de la mencionada exposición Jubilar Rocío. Poco después, se presentó ante las hermandades de Santa Catalina, con la que comparten grandes vínculos por el tiempo que vivieron todas las corporaciones bajo el techo de San Román. Cuando entró, ya en el interior del templo, sonó la marcha “Rocío” de Vidrié en una clara alusión a la exposición que está acogiendo en la iglesia y en homenaje a la devoción universal de esta advocación mariana.

Los cultos públicos de este puente se cerraron ayer martes 12 de octubre. El día festivo, el clima, el ambiente en la calle…se percibía en los sentidos algo palpable que, aun haciendo disfrutar al espectador de lo que estaba viendo, lo llevaba a San Lorenzo. Era inevitable pensar que faltaban cuatro días para que saliera el Señor. Y que ese acontecimiento estaba teniendo la antesala más apoteósica posible.

Las Glorias de esta jornada son tres rituales de ensueño que además cronometran el día: la amanecida y la mañana en los Humeros, en esas calles pequeñas y recogidas del entorno de San Laureano, arregladas para la ocasión y donde la Virgen del Rosario brilla con el reflejo del sol. La tarde con la Virgen del Pilar, que regaló otras estampas memorables: la salida desde San Leandro y pasar hacia Doña María Coronel ante la que es su sede, San Pedro, cerrada por obras. El crepúsculo avanza cuando la Virgen que conversa con Santiago busca San Juan de la Palma. Y la noche en Triana. Porque Triana se estaba haciendo de rogar en este regreso de la fiesta más grande de Sevilla y de nuestra vida. Y ayer por fin Triana regresó con Madre de Dios del Rosario, patrona de capataces y costaleros, que en este 12 de octubre avanza por la calle con el nombre de aquel que vio por primera vez la nueva tierra hace más de cinco siglos, buscando el encuentro con la más linda Estrella del firmamento de este viejo arrabal que vuelve a sentir en sus carnes el andar de los costaleros, el goteo de la cera, el estruendo de las cornetas y tambores, el amor de María a su pueblo…

Cuando el Gran Poder salga a la calle este sábado lo hará habiendo tenido la mejor antesala posible, con un fin de semana alargado en puente que además ha estado repleto de exposiciones, de cultos internos, destacando las veneraciones a las imágenes de Nuestra Señora del Rosario, y en el que dos filiales de la Virgen del Rocío, la de Sevilla el Salvador y la Macarena, han vuelto a celebrar su misa anual ante la Blanca Paloma. Esta última además realizó un rosario público con el Simpecado por las calles de la feligresía de San Gil el viernes 9. Y el mismo puente en que nos enteramos que, pronto, en las Vísperas de su Inmaculada Concepción, la Virgen que desveló a los Reyes del pasado estará también en las calles. Laus Deo.

Divina Sanadora

Llegaste a la plaza al mismo tiempo que el crepúsculo. Pero no ibas solo. En cada una de tus manos, aferrados a ellas como receptores de una nueva procesión que iban a descubrir, te acompañaban tus sobrinos, como lo hicieron en otras aventuras de incienso, costal y clarinete antes de que llegaran los tiempos de la zozobra.

Llegaste con cierta agitación, porque te había traicionado el tráfico. Y eso había alimentado el nervio latente por verla. Era tu primer encuentro en la ciudad con aquel armónico mundo arrebatado en el final de un invierno que se alargó demasiado tiempo.

La Virgen viene aún por la calle Amparo…pero cómo viene. Recuerdas que era una de tus citas favoritas del calendario letífico. Intentas desempolvar la maquinaria de tu memoria para acordarte del último encuentro con ella en la calle. Unos años coincidió su salida con unos viajes que te tuvieron fuera. Entonces no pensabas en la vulnerabilidad del ser humano, en que no habría por un tiempo ni viajes ni procesiones, en que el final de un invierno se alarga para congelar la llegada de la primavera.

No tarda la Virgen en llegar a la plaza pero estáis en el otro extremo. Le cuentas a tus sobrinos algunas curiosidades sobre ella, como ese lindo detalle del Adviento en que se retira al Niño de sus manos y se le coloca a la altura del vientre una O simulando el estado de Expectación. Porque esta Divina Enfermera que viene hoy para atender tus inquietudes, para ser punto de arranque en tu retorno deseado en el oasis hispalense, para ser el sueño que abre la puerta a volver a soñar en la Ciudad de Dios, también lleva con ella el nombre de la Esperanza.

La Virgen revira para saludar a las monjas y a los residentes del Convento Hospital del Pozo Santo. Allí, las monjas franciscanas entonan esa dulce plegaria que el santo de Asís dedicó a la Reina de los Ángeles. Al finalizar, una de ellas no puede resistirse y exclama ¡Viva la Divina Enfermera! No se contiene tampoco la plaza que responde entusiasmada y aplaude. El ambiente delata fervor, devoción y ganas de sentir, de vivir, de retirar la escarcha de todo aquello que fue congelado en el largo invierno.

Sabes que la siguiente chicotá será la del encuentro. No sabes qué va a pasar. Es tu primera procesión en Sevilla. Es la primera imagen que ves en las calles de la ciudad desde que en marzo de 2020 el Señor de la Salud de los Gitanos presidiera el Vía Crucis de las hermandades, en un acto con gran afluencia de público que parecía llevar un aviso. Esta chicotá será la que cierre ese vacío, la que quite la escarcha de la ausencia, la que empiece a sanar la herida. Y cuando la Virgen se levanta, suena esa marcha que, gracias a la versión adaptada de Esencia Flamenca, se convirtió en uno de tus himnos del confinamiento, Siempre la Esperanza. 

Porque esta Divina Enfermera que ya busca la Misericordia y la Plaza de Zurbarán es también Esperanza. Celebra su fiesta en el 18 más esperado del año. Y viene acercándose hacia ti, hacia tus sobrinos que no pierden detalle, con los sones de la armonía, del sosiego, de la calma después de la tempestad. Esos sones fueron timón al que aferrarse en los comienzos del invierno y lo seguirán siendo en medio de cualquier tormenta. Porque entre cualquier nube, entre cualquier sombra, puede estar el nombre de la Esperanza. Y que lo traiga la Divina Enfermera.

Pasa ante ti. Tus sobrinos preguntan por más detalles. Respondes con cierta voz entrecortada. Has tenido los ojos vidriosos, y hay un calor en tu interior que en nada tiene que ver con los ardores que desde hace unos días te incordian. ¿Cuánto tiempo sin tener una sensación semejante con las calles de la Ciudad de los Sueños por testigo? Hay Esperanza en tu interior, y alegría por el reencuentro. La Divina Enfermera ha sido una Divina Sanadora que ha quitado la escarcha del cuerpo de un hombre que pide a la Virgen aquello que mejor podemos pedir los cristianos. Y que ha tomado más trascendencia ahora que antes. Salud.

El Gran Poder acercará a los devotos la imagen del Señor

Entre las múltiples novedades con las que contarán los sucesivos traslados que realizará la imagen del Señor del Gran Poder con motivo de la Misión evangelizadora a los Tres Barrios se encuentra el hecho de que tanto los hermanos como los devotos de la imagen podrán portarla en estos actos.
Así lo ha comunicado la propia corporación de San Lorenzo en su página web, que pretende así dar la posibilidad de acercar tan importante imagen devocional a todo el pueblo sevillano. La hermandad ha detallado minuciosamente las condiciones que deben seguir quienes deseen participar de esta oportunidad.
Los devotos que no sean hermanos podrán participar cumplimentando la solicitud que figura en la página web de la hermandad, o en formato papel en secretaría, antes del día 2 de octubre, dándose especial participación a los vecinos de los Tres Barrios en los traslados de la imagen entre parroquias y en el regreso de Santa Teresa a la Catedral. Tanto los hermanos como los devotos que porten las andas deberán acudir al punto de relevo donde se les haya citado previamente. Los hermanos podrán solicitar su participación portando las andas en los dos traslados, siempre y cuando no perjudiquen a otros hermanos. Los devotos, solo en uno de ellos.
A partir del cinco de octubre la hermandad expondrá el listado con las asignaciones concedidas. Desde el día 6 al 13 se procederá al reparto de papeletas, salvo el día 12. Todos los hermanos mayores de 14 años podrán salir con cirio en los cortejos, que no serán superiores al de cincuenta parejas en los traslados, siendo ilimitado en el de regreso desde la Catedral.

Málaga prepara la exposición «El Verbo Encarnado»

La ciudad de Málaga continúa inmersa en los actos del Centenario de la Agrupación de Cofradías. Tras la exitosa exposición de enseres, que ha tenido que ser prorrogada varias semanas, el siguiente acto será la exposición «El Verbo Encarnado», que acogerá en la Catedral malagueña a varias de las principales devociones de la ciudad.
Estas imágenes serán trasladadas en andas por el camino más corto y entre ellas estará el Señor Cautivo, considerada la devoción principal de Málaga. Un traslado que tendrá lugar el 19 de septiembre a las seis de la mañana. Además de esta talla, estarán en otras naves del principal templo de la capital de la Costa del Sol las imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia, la Virgen del Rocío, el Cristo de la Agonía, Jesús del Puente Cedrón, el Cristo del Amor, la Piedad, Jesús Nazareno de Viñeros y el Nazareno Redentor del Mundo.
Finalmente, la Magna extraordinaria prevista para finales de este mes de septiembre ha sido aplazada para 2022, a la espera de que remita la pandemia de la Covid19.

Las Cofradías y la Corona española: una mirada a la historia

Desde que en el año 1248, Fernando III Rey de Castilla y León, conquistase la ciudad de Sevilla, la vinculación de la Corona con la Iglesia hispalense, sus devociones y hasta con las hermandades que habrían de conformar la fiesta barroca de la Semana Santa, ha sido una constante en la historia. Desde entonces son varios los nombres de monarcas que aparecen, intencionadamente o no, relacionados con nuestras cofradías. Sus simpatías, sus decisiones, sus políticas o las de sus hombres de confianza, han quedado testificadas en el patrimonio y en la historia de muchas de nuestras devociones y hermandades. En las próximas líneas realizaremos una breve mirada a esta enriquecedora relación.

 

La cristianización y las Vírgenes fernandinas

 

Todos conocemos que la religión islámica no se caracteriza precisamente por representar figuradamente a su dios ni a su profeta. Ello explica que en la Isbiliya conquistada por Fernando III no existieran artistas del gremio de los escultores. Por tanto, las primeras representaciones de la Sevilla cristiana proceden de escuelas foráneas. Es el caso de la Patrona de Sevilla y su Archidiócesis, la Virgen de los Reyes. Una obra anónima del siglo XIII que responde a los trazos de la escuela francesa de Chartres. En torno a esta talla, como en otras de la época, giran mil y una leyendas, como aquella que señala que la imagen fue un regalo de Luis IX de Francia a su pariente Fernando III de Castilla y León. Un regalo entre reyes.

Otra de las leyendas en torno a su hechura sostiene que la Virgen se apareció en sueños al monarca castellano, que mandó hacer una talla de la Virgen María que la representara tal y como esta se le había aparecido, y que le acompañó durante la Reconquista hasta recaer finalmente en Sevilla. Hay quien sostiene que encargó diversas tallas de la Virgen sedente, explicando así el origen de otras imágenes marianas como la Virgen de las Aguas de la Parroquia del Salvador o la Virgen de los Sastres de San Ildefonso. No falta quien señala que la imagen que acompañaba al monarca era la Virgen de las Batallas, de la escuela de Reims, y que esta talla era la que realmente regaló Luis IX de Francia.

Las leyendas y la ausencia de fuentes muestran unos datos confusos acerca del origen de estas imágenes. No obstante, es obvio que la talla de la Virgen de los Reyes, de estilo gótico y entronizada con el Niño en su regazo, dejó tras de sí una estela larga, destacando entre todas las llamadas Vírgenes fernandinas, tomando su advocación por la vinculación, llamada a ser histórica, con el Rey conquistador, canonizado en el siglo XVII, y sus descendientes. El mismo monarca que hoy descansa a sus pies y al que se puede venerar en su magnífica urna en la Capilla Real de la Catedral. En el nacimiento de la nueva Sevilla cristiana está también el de una advocación que se hizo principal en la ciudad durante siglos, convirtiéndose en la primera imagen mariana en ser Coronada canónicamente en Andalucía (1904) y en recibir la Medalla de Oro de la Ciudad (1958).

 

La fundación de la Catedral de Triana

 

También descansan en la Capilla Real los restos de Alfonso X El Sabio, hijo de Fernando III. El monarca que, según cuentan, amenazó con masacrar a los moros de Axataf si estos destruían el precioso alminar de su Mezquita mayor (sobre el que se asienta gran parte de la Giralda) y también el que concedió a Sevilla el legendario NO8DO. No obstante, hay otro motivo por el que este rey castellano debe quedar en el recuerdo, ya que en su reinado se promovió la edificación de uno de los templos más importantes de la ciudad: la Parroquia de Santa Ana, conocida como la Catedral de Triana. Según cuenta Ortiz de Zúñiga, el Rey Sabio mandó construir este templo en acción de gracias tras haber sanado de una enfermedad ocular que lo mantuvo grave en Sevilla, solicitando la intercesión de Santa Ana ante el Señor. Fue en el año 1266 cuando se inició la construcción de esta Parroquia que siglos después se convertiría en el lugar donde las hermandades trianeras acudirían a hacer Estación de Penitencia y que hoy en día sigue siendo una referencia a nivel religioso, histórico y patrimonial en nuestra ciudad.

La Edad Moderna

 

Es en la Edad Moderna cuando empiezan a surgir las hermandades y cofradías de penitencia que conocemos hoy en día y que incluyen, en su nombre, el título de Real. Buscar el origen de la concesión de este título es igualmente confuso pero está demostrado que con Carlos I se concedió el título de Imperiala la hermandad de Guía al fundarse en 1522. Un título que aún conserva con mimo la hermandad de la Lanzada, heredera de aquella histórica corporación.

Y del primer Austria al último. Una de las vinculaciones más conocidas de la Casa Real y las cofradías sevillanas se haría oficial en el reinado de Carlos II, el primer monarca que ingresaría en la nómina de la hermandad del Santo Entierro (1694). Es correcto decir “oficial” porque la tradición ya unía a ambas instituciones. Para ello, habría que volver a remontarse a tiempos de Fernando III, ya que otra leyenda señalaba que el Rey conquistador fundó la hermandad tras encontrar la imagen de un Señor Yacente emparedado en la zona de la Puerta Real. Sea como fuere, tras Carlos II, todos los monarcas españoles ostentaron el cargo de Hermanos Mayores de la corporación.

 

El Siglo XVIII

 

Con el Siglo XVIII llega una nueva dinastía al trono español, la de los Borbones. Las primeras décadas de esta nueva dinastía transcurrieron sin grandes contratiempos para las hermandades y cofradías. El primer monarca de esta familia, Felipe V, situó la Corte en Sevilla entre 1729 y 1734, en el conocido como Lustro Real. Cinco años de prosperidad para la ciudad y sus tradiciones, entre las que se encontraba la Semana Santa. Así, el primer Rey Borbón y su familia pudieron asistir durante estos años a las procesiones y a la celebración de los Oficios que se desarrollaban en la Catedral.

En las primeras líneas de este reportaje señalábamos que las decisiones de algunos reyes han marcado el devenir histórico de nuestras hermandades. Así ocurrió en los años del reinado de Fernando VI, cuando se puso en práctica una Real Orden que intentaba controlar a la población gitana, que se ve obligada a asentarse en emplazamientos concretos. En este difícil contexto de persecución, encarcelamiento y apropiación de bienes nace en Triana la hermandad de los Gitanos.

Fue con el reinado de Carlos III cuando tomó fuerza el empuje de las ideas ilustradas, donde algunos personajes cercanos al monarca como el asistente Pablo de Olavide hacen frente al mundo de la Semana Santa y de otras tradiciones que representaban un pasado que no encajaba en el modelo ilustrado que habían concebido como necesario para el avance de la sociedad. Son tiempos complicados para las cofradías, cuyas reglas deben ser aprobadas por el Consejo Real de Castilla. No obstante, Carlos III concedió el título de Real a hermandades como la Mortaja o San Bernardo.

 

El plantón de Pepe Botella y el resurgimiento con Fernando VII

 

La Guerra de la Independencia contra Napoleón causó un impacto traumático en el patrimonio de nuestras iglesias y hermandades del que muchas no se recuperarían. El hermano del emperador, a la sazón Rey de la España ocupada, José Bonaparte, visitó Sevilla en 1810, mostrando su interés en conocer las procesiones de Semana Santa. Las cofradías, en parte por el daño que estaban causando las tropas francesas, mostraron su negativa a procesionar ese año y, a pesar de las amenazas de las autoridades correspondientes, solo tres aceptaron hacerlo: el Prendimiento, el Gran Poder y la Carretería, a las que “Pepe Botella” despreció quedándose en el Alcázar sin presenciar sus correspondientes procesiones.

Por el contrario, el reinado de Fernando VII fue una etapa de resurgimiento para muchas corporaciones. El monarca absolutista otorgó el título de Real a hermandades como el Amor, la Trinidad, los Gitanos, la Exaltación, el Gran Poder o el Museo. En este reinado juega un papel fundamental la mano derecha del monarca en Sevilla, el asistente Arjona, que contribuye a revitalizar la hermandad del Santo Entierro en calidad de Teniente de Hermano Mayor de la corporación, formándose un cortejo en cuyo diseño tuvo mucho que ver la mano del escultor Juan de Astorga.

 

Los Montpensier

 

Ya en la época liberal, Sevilla será la sede donde se instale la hija menor de Fernando VII y hermana de la reina Isabel II, la Infanta María Luisa y su esposo, el Duque de Orleans. Se forma así la corte chica de los Montpensier, personajes claves en la Semana Santa romántica. Tuvieron una notable participación en muchas cofradías, si bien no era con una intención meramente altruista pues conocían bien los Duques el prestigio que otorgaba en la ciudad ser parte activa de algunas hermandades. Fueron hermanos de la Carretería, del Gran Poder, de Pasión, una hermandad muy vinculada a los Borbones, de San Isidoro y de la Quinta Angustia.

Pero si hay una cofradía que siga los cánones románticos de la época de los Montpensier esa es la de Montserrat, de la que fueron nombrados Hermanos Mayores Honorarios. El palio de la Dolorosa es toda una constatación del gusto romántico de esos años. También es importante recordar el papel que jugaron los Duques en impulsar la celebración de los Santos Entierros Grandes de 1850 y 1854. En estos años recibirían el título de Real hermandades como Pasión o La Quinta Angustia.

 

La última Semana Santa de Alfonso XIII

 

La crónica del ABC de Sevilla firmada el 18 de abril de 1930 se hace eco de la presencia de Alfonso XIII en la Semana Santa hispalense. Apenas un año después el rey partía hacia el exilio ante la proclamación de la Segunda República. Fue esa la última vez que el monarca pudo presenciar los desfiles procesionales en Sevilla. Tras estar presentes en los Oficios, la Familia Real presenció el discurrir de las cofradías en la Plaza de San Francisco, si bien Alfonso XIII esperó el palio de la Virgen de la Victoria de las Cigarreras en el Casino Militar de la calle Sierpes. Allí se incorporó a la presidencia hasta que el cortejo llegó al Ayuntamiento. Existe una conocida foto del monarca con vara y uniforme de gala, entre cuyas condecoraciones puede observarse el Toisón de Oro, ante el paso de la Dolorosa del Jueves Santo.

Las visitas reales en la Democracia

 

Juan Carlos I y su mujer, Doña Sofía de Grecia, realizaron su primera visita a la Semana Santa sevillana en 1963, siendo aún Príncipes de Asturias. Una visita que tuvo lugar un Miércoles Santo y que constaba de diversas reuniones con sectores económicos y otra serie de recepciones civiles. Los Príncipes visitaron a la hermandad de San Bernardo en su Parroquia, siendo recibidos por la Junta de Gobierno y el Párroco, el recordado José Álvarez Allende. Desde allí partieron hacia San Vicente para contemplar el discurrir, entre el público, de las Siete Palabras, llamando al paso de palio el Príncipe de Asturias. Finalizó la jornada el joven matrimonio real en la entrada del Baratillo.

La primera visita en Semana Santa como Reyes de España la realizaron en el año 1984, con sus hijos como acompañantes, presenciando los desfiles procesionales del Jueves Santo desde uno de los balcones de la Biblioteca Municipal, y presidiendo el Palco principal durante el transcurrir de Pasión, a cuya nómina de hermanos pertenece Juan Carlos I y a la que está unido por vía materna. Ya en la Madrugá presenciaron la salida de la Macarena y el paso del Gran Poder, de nuevo, en los palcos. Otras hermandades de la jornada como la Esperanza de Triana o Los Gitanos recibieron la visita real el Jueves Santo por la mañana en sus respectivos templos. El Viernes Santo por la tarde, Juan Carlos I regresó a los palcos para presidir el discurrir de la hermandad del Cachorro.

Otra visita importante de los Reyes de España tuvo lugar en 1992, cuando asistieron a la exposición «Los Esplendores de Sevilla” con motivo de la celebración de la EXPO de 1992 y el V Centenario de la Evangelización de América. En concreto, los Reyes presenciaron los pasos expuestos en la muestra “La Pasión” de la Parroquia del Salvador, entre ellos el del Nazareno de Montañés. Aprovechó Don Juan Carlos la ocasión para orar ante el sepulcro de sus abuelos maternos, en la Capilla Sacramental. A la Parroquia del Salvador regresó el monarca en octubre de 2008 para admirar la restauración realizada al segundo templo de la ciudad.

Por su parte, los Duques de Lugo, la Infanta Elena de Borbón y su entonces esposo Jaime de Marichalar presenciaron los cortejos procesionales del Jueves Santo en 2002. La lluvia ocasionó que sólo pudieran contemplar la Quinta Angustia y el Valle, aunque pudieron presenciar sin sobresaltos la salida de la Macarena en el balcón de la Basílica.

En el recuerdo reciente está la visita que Felipe VI, en la que era su primera Semana Santa como monarca, realizó el Lunes Santo de 2015. Aunque estaba destinada a ser una visita de índole empresarial, finalmente el rey hizo un hueco en su agenda y presenció el paso del Cautivo de Santa Genoveva por el Parque de María Luisa. Luego visitó los pasos del Museo y del Santo Entierro, donde fue recibido en calidad de Hermano Mayor. Presenció desde el palquillo de la Campana el palio de la Virgen del Rosario de San Pablo y los dos pasos de Redención, tocando el martillo del palio de la Virgen del Rocío tras admirar la potente voz de Manuel Cuevas en aquella saeta improvisada que decía aquello de “…orgullo debes tener/Rocío de mis entrañas/ que a ti te venga a ver/y hasta el mismo Rey de España”. De ahí, el monarca acudió veloz a la Parroquia de San Andrés para presenciar el paso de Santa Marta antes de su salida.

Y así es cierto que, hasta los mismos Reyes de España, con intención o no, han dejado su nombre en la Historia de una fiesta que hace honor a la Pasión, Muerte y Resurrección del Rey de Reyes. Mucho más se podría escribir acerca de la vinculación de monarcas y miembros de la realeza con nuestras hermandades y cofradías, con las imágenes que son las devociones de nuestras vidas pero también las de aquellos que han regido nuestro país durante siglos. Una vinculación que hunde sus raíces en la Edad Media, cuando un Rey que llegó a Santo conquistó una ciudad que abrazó de nuevo la cruz de la mano de la Virgen de los Reyes.

 

 

Bibliografía y fuentes consultadas

 

-ABC (editor), La Semana Santa según ABC de Sevilla, vol. I, III y IV, Sevilla, 2012.

 

-PASTOR TORRES, Álvaro. ROBLES, Francisco, Historia de Sevilla, Sevilla, Signatura Ediciones, 2006.

 

-PASTOR TORRES, Álvaro. ROBLES, Francisco y ROLDÁN, Manuel Jesús. Historia general de la Semana Santa de Sevilla, El Paseo Editorial, España, 2019.

La Resurrección saldrá en procesión extraordinaria en 2022

La Delegación de Asuntos Jurídicos de las Hermandades y Cofradías del Arzobispado de Sevilla ha dado el visto bueno a los cultos extraordinarios aprobados por el Cabildo General de hermanos de la Resurrección celebrado el pasado mes de junio, donde se trataron todos los puntos relacionados con el L Aniversario fundacional que tendrá lugar en 2022.

Así, la cofradía de Santa Marina podrá celebrar dos cultos extraordinarios de carácter público con sus imágenes titulares. El día 22 de mayo, la Virgen de la Aurora presidirá en andas el rezo del Vía Lucis. Cinco meses después, el 22 de octubre, el Señor de la Sagrada Resurrección protagonizará una salida extraordinaria en su paso. Aunque aún queda un tiempo prudencial para estas fechas, Palacio ha señalado la necesidad de no perder la referencia de la evolución de la pandemia de la Covid19, que condicionará la celebración de los mismos.

Entre otros cultos que conmemorán el L Aniversario de la corporación lasaliana se encuentran un besamanos y un besapiés extraordinario de ambos titulares, que se llevarán a cabo de forma conjunta en Santa Marina los días 19 y 20 de noviembre. Los actos terminarán el día 21 con una Misa de Acción de Gracias.