Eterno Ojeda

Noventa años después de su muerte este insigne personaje, conocido por todos los que amamos este mundo cofrade, sigue viviendo entre nosotros, tal vez no en cuerpo, pero sigue perdurando su esencia. Este revolucionario diseñador y bordador cambió por completo la estética de los pasos de palios sevillanos y que han servido como modelo de inspiración al resto de cofradías andaluzas. Y que ha perdurado hasta nuestros días.

El “genio” del bordado, como es también conocido este afamado bordador, empieza a dar sus primeros pasos en el taller de los hermanas Josefa y Ana Antúnez a la temprana edad de 15 años. Y desde ahí hasta su muerte no ha parado de aportar grandes obras a la semana santa hispalense.

Ha dedicado plenamente su vida al arte del bordado así como a su mayor devoción, la Esperanza Macarena. Es en esta hermandad donde empieza a revolucionar la estética y a romper los cánones del paso de palio que existían hasta entonces en la ciudad. Desempeñó el cargo de prioste en su cofradía entre los años 1877 y 1884 y cambiando su «forma de vestir» a la Esperanza Macarena. En 1888 es mayordomo de esa hermandad, hasta 1900.

Diseña y borda una gran variedad de pasos de palios, diferentes unos de otros pero sin perder esa esencia “juanmanuelina”. Aunque podríamos dividir sus obras en dos etapas, es en la segunda donde encontramos la mayor parte de sus creaciones.

En un principio crea palios de corte recto llamados “de cajón”, que era hasta el momento el tipo de palio más utilizado en la semana santa de aquella época. Como los de las hermandades del Gran Poder o el Calvario. Siempre de color negro, hasta que un día probó suerte con el antiguo palio de la hermandad de la Amargura, siendo este de color azul marino, además de crear unas caídas curvas, provocando una sensación visual nueva y que rompían con el predominio de líneas rectas hasta entonces imperante. Este palio actualmente se encuentra en Jerez de la Frontera, ya que fue vendido a la Hermandad del Desconsuelo.

Además de crear pasos de palio o mantos. También diseña y borda túnicas para las imágenes de cristo. Las primeras que salen de sus manos son la túnica postromántica y más tarde la regionalista del Señor de la Sentencia de la Macarena bordada en hilo de oro sobre terciopelo morada en 1900 y 1910 respectivamente. También llama la atención la magistral túnica de estilo neo-mudéjar de Jesús del Gran Poder, popularmente llamada “persa”.

Diseña además la nueva indumentaria de los Armaos de la Centuria de la Macarena que acompañan cada Madrugá al Señor de la Sentencia.

Donde alcanza su cenit es en el paso de palio de la Macarena. Desde el techo de palio, pasando por las bambalinas, faldones, respiraderos hasta llegar a dos de los tres impresionantes mantos que posee la Santísima Virgen.

Uno de ellos es el manto de malla o también llamado “camaronero” realizado en 1900. El palio rojo, realizado en 1908. Entre 1929-1930, Juan Manuel realiza un nuevo techo de palio en terciopelo granate y que en su Gloria representa las virtudes teologales. Su última obra fue en 1930, año de su muerte, es entonces cuando la Virgen de la Esperanza estrena su manto de tisú.

 

La Realeza del Bordado en Cristo

Del Alfa al Omega. Como dicen los bordados de la túnica persa del Señor. De la túnica más antigua que procesiona en la Semana Santa hispalense, la de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas de San Isidoro, a la túnica actual del Señor de la Sentencia de la Macarena, pasando por túnicas ricamente bordadas por Manuel María Ariza, Juan Manuel Rodríguez Ojeda, las hermanas Antúnez, Patrocinio López, Esperanza Helena Caro…

La hermandad de San Isidoro cuenta con la túnica más antigua de las hermandades sevillanas. Puramente de estilo barroco data del S. XVIII. Esta cofradía siempre ha vestido a Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas con túnica bordada. De terciopelo granate, con bordados en mangas, pecho y los bajos de la túnica, propiamente de este siglo. En perfecta armonía y simétrico para que durante la noche la imagen del señor se viera perfectamente iluminada, y no se ahogara el conjunto.

Con el cambio de siglo comienza la revolución del bordado. Hermandades como la Amargura, el Silencio o el Valle siempre han ataviado a sus titulares cristíferos con túnicas ricamente bordadas para sus estaciones de penitencia. Y excepcionalmente lo hicieran Pasión o Jesús del Gran Poder.

Llega el S. XIX, el Romanticismo, con un mensaje “Jesucristo es la fuente de la vida eterna”. Los cuernos de la abundancia y las hojas de acanto aparecerán mucho en estas túnicas.

La “túnica de los cuernos de la abundancia” bordada Manuel María Ariza entre 1845 y 1847, y simbolizan que tendremos todo en la vida eterna y, en ella, la abundancia infinita si seguimos a Cristo. La “túnica con hojas de acanto” fue bordada por Patrocinio López en 1865, que se conjugaba con la canastilla original en la que figuraban también grandes acantos abiertos, los cuales simbolizan la felicidad eterna, con la redención de los pecados.

En el S. XX. Juan Manuel Rodríguez Ojeda bordará para Sevilla muchas túnicas. Para el Santísimo Cristo de las Tres Caídas de la Esperanza de Triana, para Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes y para la hermandad de Jesús del Gran Poder la llamada “Túnica Persa” (para un humilde servidor la mejor que posee el Señor).

Hablar del Señor de Sevilla no es fácil. Hay tantas cosas que decir de Jesús del Gran Poder, la imagen que tiene la ciudad de Dios, esa grandeza y ese Poder, todo lo puede y todo lo hace. Muchas son las túnicas que posee el nazareno de Juan de Mesa. Hasta cuatro túnicas bordadas posee la hermandad.

La Túnica persa, la de los Cardos, la Corona de Espina o la Guardilla son claro ejemplo de que Jesús del Gran Poder posee un rico patrimonio en bordados.

Han pasado más de 100 años desde que al Gran Poder le llegó del taller de Rodríguez Ojeda esta maravilla “lluvia de oro” que al verla colocada sobre el Nazareno se subraya aún más si cabe la Divina Majestad del Señor de Sevilla, ya que se borda sobre tisú de oro. Se traspasa a terciopelo rojo aunque tras su restauración se pasaría al mismo tejido pero de color granate. Posee rasgos mudéjares y la inscripción “Alfa” y “Omega” alusión a que Dios lo es todo, el principio y el fin.

En lo que llevamos de S. XXI ya son muchas las hermandades sevillanas que poseen nuevas túnicas bordadas. San Gonzalo, Jesús de la Victoria o el Señor de la Sentencia de la Macarena han enriquecido el patrimonio de bordados en la ciudad hispalense en estos últimos años.

Es la sexta túnica del Señor de la Sentencia. Unidas a la de los “ochitos” de Victoria Caro, las dos de Rodríguez Ojeda (postromántica y regionalista), la roja del centenario y la de Joaquín Castilla.

Representa otra pieza de similares características que el Señor tuvo en el S.XVIII, la conocida como de los “ochitos”, de Victoria Caro. Contiene una simbología vinculada a la Virgen de la Esperanza en el momento de la expectación. Elementos que figuran en el camarín de la Macarena de Fernando Marmolejo y de Juan Manuel Rodríguez Ojeda como es el caso de las veneras.

Un servidor piensa que una imagen de Cristo (ya sea nazareno o cautivo) siempre debe de portar una túnica bordada, ya que así se enaltece la verdadera realeza del Señor, Él es grande pero más grande es aún con una túnica bordada, Dios hecho hombre en la ciudad eterna…

Velas rizadas: ¿tradición o moda?

Un elemento característico que nació en Sevilla y que se ha extendido por toda la geografía nacional son las llamadas “flores de cera” o “velas rizadas”.

Utilizadas por muchas hermandades a la hora de exornar y engalanar sus pasos de palio. Actualmente suele atribuírsele la propiedad de elemento diferenciador entre las hermandades que las usan catalogadas por los cofrades como hermandades “de barrio” o “alegres”, aunque no siempre fue así. Si miramos atrás en el tiempo encontramos una moda que fue tendencia entre los años 70 y 80, aunque en algunos casos hasta principios de los 90. Era muy común encontrar en los pasos de palio este tipo de cera. Palios como la Virgen de la Cabeza de las Siete palabras, Victoria de Las Cigarreras, la Virgen del Patrocinio…, hasta en el palio de la hermandad de la Carretería encontramos velas rizadas en décadas pasadas.

Esta tendencia declina en los noventa, hasta tal punto que algunas hermandades suprimen este tipo de elemento en sus palios, tales como la Estrella entre los años 2007 y 2010. Es en su salida extraordinaria con motivo del 450 aniversario de la hermandad donde vuelve a recuperarlas. O la Virgen de la Palma de la hermandad del Buen Fin, la cual  tuvo el acierto de volver a recuperarlas en 2014, una estampa que no veíamos desde hace muchos años.

Es muy difícil precisar exactamente cuándo surge este tipo de elementos, ya que desde sus orígenes siempre han estado unidas como complemento en las candelería de nuestros pasos de palios. En un principio fueron utilizadas por la hermandad de la Esperanza Macarena, como muestra la fotografía de abajo, fechada en 1881. Aunque no con el aspecto que tienen las flores actualmente sino con un trenzado que recordaba vagamente a las palmas del Domingo de Ramos. Algunas veces, la hojarasca se distribuía en dos niveles, con estrangulamiento o zona lisa central, sin duda por la influencia de ramos bicónicos, muy cercanas (teniendo en cuenta la evolución estética) a las que actualmente se utilizan en el palio de las Angustias de la hermandad de los Gitanos.

La vela rizada, en la actualidad, tiene lugar como complemento de la candelería y se utiliza exclusivamente en aquellos pasos y tronos dedicados a la Santísima Virgen María. Rara vez se instala en los altares de cultos, aunque hermandades como La Macarena y los Panaderos las han empleado en los altares de culto de sus dolorosas.

La fisionomía de estos peculiares cirios apenas ha variado desde que empezaron a utilizarse, actualmente están compuestos por un taco de madera en el cual en su parte más alta lleva un cirio de cuyo alrededor florecen  y decoran ramilletes con muchas especies florales. Las hay que imitan rosas, claveles, azucenas y campanillas, si bien la proliferación de su utilización ha logrado expandir esta variedad, pueden personalizarse para cada hermandad con algún elemento que se identifique con dicha corporación, como por ejemplo: azahares en el caso de la Salud de San Gonzalo, los rosarios en las de la Virgen del Rosario del Polígono de San Pablo… Empleadas por muchas hermandades de toda la geografía nacional en el llamado “modelo de paso andaluz” que no es otro que el arquetipo de paso de palio sevillano.

En la actualidad los pasos de palio sevillanos más característicos y que llaman la atención del público por llevar dicho tipo de cera son como no iban a ser otros La Macarena, por ser pionera en su uso, la Esperanza de Triana, por llevar durante muchos años y que hace poco ha vuelto a recuperar en las esquinas del frontal de su palio, dos grandes velas rizadas además de las tradicionales primera y última calle de candelería.

Y la virgen del Refugio de San Bernardo, que actualmente es la dolorosa que más velas rizadas porta en su palio. Un total de 24 piezas de diferentes tamaños y con la peculiaridad de intercalar entre las jarras laterales este tipo de cera. Creando una estética personalísima a este sevillanísimo y magnífico palio que saliera de las manos de Rodríguez Ojeda.

Muchos cofrades (la mayoría jóvenes que no vivieron en aquella época) se echan las manos a la cabeza al contemplar que muchos pasos de palio de corte muy clásico han llevado este tipo de elementos, que bien viene a parecerse a las exquisitas flores de talco que exornan en algunos retablos de nuestros templos y que hoy día son muy difíciles de encontrar. Aunque las velas rizadas no son un sustituto de este tipo de flores.

Muchas veces ha levantado tanta polvareda el llevarlas o no, debido a que podrían alterar la forma de mecerse el paso… etc. Si se emplearon en el pasado fue porque se puso de moda además de que cumplía su función de decorar y llenar espacios muchas veces vacíos, disimulaban detalles e imperfecciones que puedan verse en algunos elementos del palio y que por fortuna hoy día no son visibles dado a la gran calidad de nuestros pasos y la enorme labor que realizan sus cofrades a la hora de montar y exornar sus palios.

Nos encontramos pues con un elemento que ha causado muchos debates en cuanto a su uso y colocación, pero que no deja de realizar su función, acompañar en el paso a la Madre de Dios.

Una Corona de doce estrellas

“Una gran señal apareció en el cielo, una mujer vestida con el color del sol, una media luna a sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas…”

Como hace referencia este fragmento del libro del apocalipsis la imagen de María Santísima se interpreta con una corona de Reina, pues Dios la hizo su madre y la Reina de todo lo creado.

Haremos un breve recorrido por las diferentes coronas de las vírgenes sevillanas.

Como toda Excelsa Patrona, debe estar coronada antes que ninguna otra imagen mariana de la ciudad, y Sevilla no fue una excepción. La Virgen de los Reyes fue coronada canónicamente el 4 de diciembre de 1904, siendo la primera imagen mariana en tener esta distinción en Andalucía.

El acto se llevó a cabo en la catedral de Sevilla por el cardenal Ciriaco María Sancha, arzobispo de Toledo y primado de España, siendo aprobada previamente por la reverenda fábrica de San Pedro. Cabe destacar que curiosamente la patrona de Sevilla es la única imagen mariana en Sevilla que no ha sido coronada por un cardenal o arzobispo de Sevilla y tampoco tuvo madrinas ni padrinos para tal ocasión.

La realización de la Corona de Oro con la que habría de ser coronada la Virgen de los Reyes, no estuvo exenta de cierta polémica. Tras ser designado por un jurado el proyecto presentado por el afamado joyero José Lecaroz, se comprobó cómo dicho diseño no contaba con la inclusión de la mayoría de joyas regaladas por el pueblo, por lo que el Cardenal Spínola se vio obligado, ante la presión popular, a cambiar el diseño y el artífice. Finalmente fue elegido el Joyero Pedro Vives.

Fue realizada a base de donaciones del pueblo a modo piedras preciosas hasta un total de 11.960, y de oro de 22 quilates que alcanzaron un peso de 2.255 gramos. Hasta tal punto se respetaron las piezas donadas, que el cuerpo del ángel que en el frontal sustenta una pequeña corona, fue realizado aprovechando una enorme perla irregular que había sido donada por el Conde de Urbina. Las piedras de menor valor fueron engarzadas en el interior.

María Santísima de la Amargura fue coronada canónicamente por rescripto concesorio de la Reverenda Fábrica de San Pedro el 21 de noviembre de 1954, siendo pontífice el Papa Pío XII. Fue la primera Virgen de una hermandad penitencial sevillana en recibir ese honor.

La presea de oro labrada en las mismas dependencias de la Hermandad por el insigne Cayetano González Gómez en 1954 que para la ocasión le fue impuesta por el Cardenal – Arzobispo de Sevilla, Pedro Segura y Sáenz que, tras la coronación, le obsequió a la virgen la Cruz de su pectoral colocándosela en ese momento.

Las madrinas de la coronación canónica fueron las Hermanas de la Cruz debido a la estrecha vinculación que la hermandad tiene con la compañía desde su fundación, siendo la Virgen de la Amargura junto a Nuestra Señora de los Reyes las devociones marianas de Santa Ángela de la Cruz.

Aunque la imagen de la Esperanza Macarena fue coronada canónicamente en 1964, su corona fue diseñada en el año 1912 por el “genio” sevillano Juan Manuel Rodríguez Ojeda, y encargada su ejecución a la Joyería Reyes de Sevilla. Se sufragó con los beneficios que produjo un festival taurino organizado por Joselito el Gallo en la Real Maestranza de Sevilla el 14 de agosto de 1912, también con la herencia que recibió la hermandad de José Gutiérrez de la Vega, y con una multitudinaria colecta popular entre los sevillanos; el precio de la corona ascendió a 12.500 pesetas.

Bendecida el 27 de marzo de 1913, en una ceremonia celebrada en la iglesia de San Gil. Está realizada en oro de ley de dieciocho quilates, trabajado a buril esgrafiado. Se trata de una pieza del tipo imperial, compuesta por la tradicional ráfaga de rayos, entremezclados con motivos vegetales, constituyendo la primera pieza en utilizar esta ornamentación, coronados por estrellas, y la propia corona.

La ráfaga está decorada con piedras preciosas y esmaltes, y está presidida por una cruz calada de diamantes. En su momento supuso una obra moderna e innovadora, y ha sido imitada posteriormente para la realización de las coronas de otras dolorosas.

Nos dirigimos hasta el número 57 de la trianera calle Pureza, allí vive la Esperanza del barrio, la Esperanza de Triana.

Su coronación fue aprobada el 7 de abril de 1983 por una bula pontificia de Juan Pablo II. El 12 de septiembre se le hizo entrega de la bula en su capilla, en una ceremonia presidida por el entonces cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo. La coronación canónica de la Virgen de la Esperanza de Triana es la primera aprobada mediante bula pontificia coronación canónica pontificia que se ha producido en la archidiócesis de Sevilla. La Virgen acudió a la catedral sin corona y en la jornada del 2 de junio de aquel año le fue impuesta la nueva presea de oro a la Virgen de la Esperanza.

Realizada por Francisco Fernández y Juan Borrero de Orfebrería Triana. Se realizó con oro de 22 quilates, reunido por medio de múltiples donativos de los hermanos y devotos, entre ellos los de la Familia Real ya que permitieron que se fundiera la pulsera de oro y topacios regalo de su camarera perpetua S.A.R. Doña Luisa de Orleans. La decoración tiene un estilo general neorrenacentista, pero pasado por un filtro regionalista que nos enlaza con algunos motivos característicos de la Hermandad y que proceden de diseños de la cerámica trianera. Está considerada por especialistas en la materia como una de las Joyas de la orfebrería contemporánea.

La Dolorosa de esta corporación nazarena, María Santísima de Regla, fue coronada canónicamente el 26 de septiembre de 2010, en la Catedral de Sevilla.

El taller de los Hermanos Delgado ha realizado este singular trabajo a mano, utilizando soldadura de oro. Se ha ejecutado en oro de 22 quilates, laminado en varios espesores. El puente esta realizado en 18 quilates, necesario para la sujeción de la cabeza de la Virgen.

Se trata de una pieza inspirada en la que realizó el maestro orfebre Palomino en 1841, la segunda corona más antigua que procesiona en Sevilla, y que es la que hasta ahora utilizaba la Dolorosa en sus salidas procesionales.

Los imperiales son un total de seis, estando decorados con hojas de acanto y esferas de oro. En uno de los imperiales la «firma» de un pan, concretamente un clásico bollo blanco haciendo alusión al sobrenombre de esta cofradía del Miércoles Santo hispalense.

Puede que no estemos ante una corona de coronación canónica, aunque este humilde servidor cree que la madre de Dios que vive en Sevilla, más concretamente en la Plaza de San Lorenzo, se lo merecería.

Se trata de posiblemente la corona más antigua que se encuentra en la ciudad hispalense. Se posa sobre las sienes de Nuestra Señora del Mayor Dolor y Traspaso. Una corona de plata dorada, con la peculiaridad de tener dos ráfagas una la que circunda el canasto y otra que la cubren horizontalmente. Llevando rematando la misma una Cruz pectoral del cardenal de la Lastra. En uno de sus punzones esta la firma de su autor Juan Ruiz.

El palio rojo de la Macarena

Como todos sabemos la Macarena a lo largo de su historia ha poseído varios palios. Antes de que Juan Manuel Rodríguez Ojeda empezara la revolución estética en el mundo de nuestras hermandades y cofradías hispalenses, la hermandad de San Gil poseía un palio de plata de Ysaura fechado en 1858. Más tarde vendría el primer palio que Ojeda bordaría para esta hermandad, procesionando la Virgen de la Esperanza (de 1890 a 1908) bajo el conocido palio negro de Juan Manuel y Josefa Rodríguez Ojeda (hoy azul y propiedad de la Estrella). Dicho palio no fue vendido a La Estrella, sino que se lo devolvió a Juan Manuel como parte del pago del palio rojo, y fue el bordador quien lo vendió posteriormente a la cofradía trianera.

Es en 1908 cuando se estrena el “palio rojo” de Rodríguez Ojeda, con un diseño innovador, rompedor, único, y que desgraciadamente se deshizo esta hermandad por capricho de algún que otro mayordomo que no supo valorarlo en aquel entonces, ya que fue quien ordenó el desmontaje del palio juanmanuelino para que sus piezas se colocaran en mantos, sayas y otros enseres de la cofradía; es decir, destroza el palio para crear ajuar que aunque sean importantes, pueden realizarse y costearse de otra forma.

Solo se salvó el soberbio techo de palio, realizado en 1930 por el propio Juan Manuel y que por fortuna ha llegado a nuestros días. La hermandad manda a elaborar una copia del palio a los talleres de Victoria Caro en 1941, con un mal acierto tanto en proporciones como en diseño. Entre 1962 y 1965 bajo la dirección técnica de Esperanza Elena Caro siguiendo un proyecto original de Ignacio Gómez Millán que reinterpretaba el emblemático palio rojo salido del taller de Ojeda en 1908, fue estrenado con motivo de la coronación canónica de la Santísima Virgen de la Esperanza. Se crearía el actual palio de la Macarena, es decir, (la copia de la copia), aunque parezcan casi iguales en diseño, salvo estos dos últimos que están bordados sobre maya a diferencia del primero que está realizado sobre el juanmanuelino terciopelo rojo.

Los bordados del extinto palio de Ojeda están repartidos en varias piezas del ajuar de la Virgen. Es decir, la hermandad si quisiera, podría reconstruir aquella obra de arte aunque para ellos tuviera que desmontar los bordados de los enseres donde ahora se encuentran. Por ejemplo, el manto de los Cisneros realizado en 1967, la saya de otomán en blanco, la saya de tisú rosa o el manto blanco de camarín conocido como el de “los dragones”. Estas piezas salieron del palio rojo que bordó Rodríguez Ojeda en 1908, cuyos bordados fueron a parar a diferentes enseres entre ellos estas piezas anteriormente mencionadas.

Una historia que se repite en muchas hermandades y es que muchos de los cambios que se hacen, responden a caprichos personales de personas sin formación o sin criterio. Asignatura pendiente para una cofradía que en cuestiones patrimoniales está rectificando todo lo que no se hizo bien en el pasado. ¿Quién sabe si en un futuro volveremos a ver a la Macarena bajo su palio rojo?

Eterno Ojeda

Noventa años después de su muerte este insigne personaje, conocido por todos los que amamos este mundo cofrade, sigue viviendo entre nosotros, tal vez no en cuerpo, pero sigue perdurando su esencia. Este revolucionario diseñador y bordador cambió por completo la estética de los pasos de palios sevillanos y que han servido como modelo de inspiración al resto de cofradías andaluzas. Y que ha perdurado hasta nuestros días.

El “genio” del bordado, como es también conocido este afamado bordador, empieza a dar sus primeros pasos en el taller de los hermanas Josefa y Ana Antúnez a la temprana edad de 15 años. Y desde ahí hasta su muerte no ha parado de aportar grandes obras a la semana santa hispalense.

Ha dedicado plenamente su vida al arte del bordado así como a su mayor devoción, la Esperanza Macarena. Es en esta hermandad donde empieza a revolucionar la estética y a romper los cánones del paso de palio que existían hasta entonces en la ciudad. Desempeñó el cargo de prioste en su cofradía entre los años 1877 y 1884 y cambiando su «forma de vestir» a la Esperanza Macarena. En 1888 es mayordomo de esa hermandad, hasta 1900.

Diseña y borda una gran variedad de pasos de palios, diferentes unos de otros pero sin perder esa esencia “juanmanuelina”. Aunque podríamos dividir sus obras en dos etapas, es en la segunda donde encontramos la mayor parte de sus creaciones.

En un principio crea palios de corte recto llamados “de cajón”, que era hasta el momento el tipo de palio más utilizado en la semana santa de aquella época. Como los de las hermandades del Gran Poder o el Calvario. Siempre de color negro, hasta que un día probó suerte con el antiguo palio de la hermandad de la Amargura, siendo este de color azul marino, además de crear unas caídas curvas, provocando una sensación visual nueva y que rompían con el predominio de líneas rectas hasta entonces imperante. Este palio actualmente se encuentra en Jerez de la Frontera, ya que fue vendido a la Hermandad del Desconsuelo.

Además de crear pasos de palio o mantos. También diseña y borda túnicas para las imágenes de cristo. Las primeras que salen de sus manos son la túnica postromántica y más tarde la regionalista del Señor de la Sentencia de la Macarena bordada en hilo de oro sobre terciopelo morada en 1900 y 1910 respectivamente. También llama la atención la magistral túnica de estilo neo-mudéjar de Jesús del Gran Poder, popularmente llamada “persa”.

Diseña además la nueva indumentaria de los Armaos de la Centuria de la Macarena que acompañan cada Madrugá al Señor de la Sentencia.

Donde alcanza su cenit es en el paso de palio de la Macarena. Desde el techo de palio, pasando por las bambalinas, faldones, respiraderos hasta llegar a dos de los tres impresionantes mantos que posee la Santísima Virgen.

Uno de ellos es el manto de malla o también llamado “camaronero” realizado en 1900. El palio rojo, realizado en 1908. Entre 1929-1930, Juan Manuel realiza un nuevo techo de palio en terciopelo granate y que en su Gloria representa las virtudes teologales. Su última obra fue en 1930, año de su muerte, es entonces cuando la Virgen de la Esperanza estrena su manto de tisú.

 

Ceñido a su cintura

Un elemento decorativo en el atavío de las imágenes sagradas (principalmente de la santísima virgen, aunque cualquier tipo de imagen sea cristo, virgen o santo las puede poseer) son los popularmente llamados fajines de militar, cuyo nombre correcto es faja. Estos no pueden confundirse como una prenda en sí, pues se considera como un elemento decorativo y que en muchos casos han otorgado una iconografía personal en muchas dolorosas de nuestra geografía andaluza. No cumple ninguna función si la vemos desde un punto litúrgico, ya que es un aderezo más en el ajuar de las imágenes.

Ejemplo de ello y que no debemos de dejar pasar por alto es el caso de la imagen de la Santísima Virgen de la Esperanza Macarena, la cual luce faja de general de estado mayor, este elemento llama la atención por el empleo de joyas que se colocan encima de esta distinción, pendiendo de la faja la famosa pluma de oro de Muñoz y Pavón.

Siempre se colocan al lado izquierdo, es decir, en el lado del corazón, simbolizando que ha entregado su vida por la patria, salvo el caso de la faja azul.

Podemos encontrar hasta 3 colores:

El color rojo tiene su significado en la sangre derramada. Llama la atención por tener los flecos de oro o rojos y unos “nudos”, correctamente llamados entorchados, que indica el rango o cargo que ostenta esa persona. Estos entorchados llevan bordado en oro una corona de laurel. Suelen ser los más comunes de ver en nuestras imágenes devocionales.

Las fajas de color morado o violeta solo se otorgaban durante los años de la Guerra Civil española (1936-1939). Es por ello por lo que rara vez se pueden ver.

El color celeste, popularmente atribuido a la Inmaculada Concepción por dos motivos, principalmente por ser el color de dicho Dogma y por ser esta advocación mariana patrona de la Infantería española.

Muy pocos son los que saben que este tipo de fajines deben de ser colocados en el lado contrario que el rojo o morado, pues son condecoraciones a comandantes, coroneles y tenientes coroneles los cuales han recibido este tipo de distintivo no por su rango, sino en agradecimiento por su colaboración y contribución al ejército.

Muy común de emplearlos en el atavío de la Santísima Virgen cuando se acercan las fiestas de la Inmaculada Concepción, aunque también se ven luciéndolas en salidas procesionales.

 

 

Glorias de María Santísima en Sevilla

La época estival nos abandona por días, el olor a nardos se impregna en capillas y parroquias de nuestra tierra, aroma inconfundible del mes de septiembre, mes del Dulce nombre de María. Desde el Juncal hasta Santa Marina. Pasando por Triana hasta la Puerta Real.

Si Mayo es el mes de la Santísima Virgen María, septiembre es el mes de su Dulce Nombre. El nombre que llevan muchísimas de las mujeres de nuestras familias, nos recuerda en distintas advocaciones a la misma persona, a María. Indudablemente celebramos en España el “día de la Virgen” el 15 de Agosto, festividad de su Gloriosa Asunción, pero el mes que celebra la mayoría de advocaciones de la Madre de Dios es septiembre. Festividad que se celebra 9 meses después de la Inmaculada Concepción. Justamente 5 días antes, el 7 de Septiembre celebramos la Natividad de Nuestra Señora y el 15 de Septiembre los Dolores de la Santísima Virgen.

En Sevilla tiene especial transcendencia por la advocación de María, como Divina Pastora de las Almas. La devoción a dicha advocación sería concebida en Sevilla a principios del siglo XVIII, concretamente en el año 1703, por un sacerdote capuchino de gran devoción mariana, conocido como Fray Isidoro de Sevilla, al que se le manifestó la Virgen con traje de Pastora. Aunque su fiesta se celebre en Mayo, numerosas ciudades y pueblos de nuestra Andalucía celebran sus cultos y procesiones en el mes de septiembre. En la capital hispalense son 3 las hermandades del Redil de la Pastora que procesionan. La más antigua de ella es la de Santa Marina que procesionará este domingo por calles de su feligresía.

El sábado lo hará la Pastora del barrio de Triana, imagen que es Patrona del Deporte Nacional y que acaba de ser restaurada por Manuel Ballesteros y Alejandro Cascajares. La imagen fue retirada del culto el 27 de julio, y regresó el pasado 1 de septiembre con una misa de acción de gracias, en el inicio del mes dedicado a sus cultos y procesión. También se estrenará en la procesión el nuevo estandarte corporativo que ha sido bordado en el taller de José Antonio Grande de León bajo un diseño original de Javier Sánchez de los Reyes que dibujó en 1994, un año después de la reorganización de la corporación. Y como colofón se estrena también la pintura de fondo del camarín de la Señora. Realizada por el joven artista Rubén Terriza.

También el sábado saldrá la Virgen de la Luz desde de la mítica puerta ojival de la Parroquia de San Esteban, además, la Santísima Virgen es la Patrona de este popular barrio sevillano. Sobre su magnífico paso que fue concebido con extraordinario acierto por Castillo Lastrucci en 1944.  Como bien señalamos antes, el 15 de Septiembre se celebra la festividad de Dolores de María. Y en el Cerro del Águila están de celebración, ya que este año se cumplen 75 años de la creación de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Por ello, la sagrada imagen de la Santísima Virgen saldrá en procesión Extraordinaria por las calles de su barrio del Cerro en su paso de gloria como antaño procesionaba antes de convertirse en hermandad de Penitencia. Sin duda alguna nos volverá a regalar estampas clásicas que se vivían en el barrio hasta los años 80.

Septiembre nos empapa de las glorias de María, y nos deja las puertas abiertas al mes de Octubre, mes del Santo Rosario, y este año, de la Victoria de las Cigarreras que será coronada canónicamente.

María se viste de luto

El color negro era un color litúrgico que se empleaba en los días de viernes Santo y en la festividad de los fieles Difuntos, además de utilizarse en los entierros. Es también una muestra externa de demostrar sentimientos de pena, de sufrimiento, soledad, penitencia, y de duelo.  Por el fallecimiento de un familiar o persona querida.

Tradicionalmente se relaciona el luto de la Santísima Virgen con la muerte de Cristo,  normalmente los días viernes y sábado Santo, son los dos días en el que Jesús está en el Sepulcro. Pero esto no es del todo así.

En nuestras hermandades, en los últimos años esta costumbre o cambio de vestimenta ha tomado un gran protagonismo, hasta tal punto que hace que los diferentes vestidores estén ante uno de los momentos más importantes que el calendario les exige para vestir a las dolorosas. Tanto es así, que tras el atavío de “Reina” para Semana Santa, es el más esperado por los amantes del arte de vestir a la Santísima Virgen. En estos días si uno se da un paseo por las distintas parroquias de nuestras ciudades donde residan cofradías, nos encontraremos a las imágenes marianas representadas de un modo muy distinto al que es habitual el resto del año.

Suele expresarse con el color negro. Y decimos que suelen expresarse ya que esta es la forma más habitual. Pocos saben que el luto blanco también existe. El color del luto más riguroso entre las reinas europeas medievales era el blanco en lugar del negro. Esta tradición sobrevivió en España hasta finales del siglo XVI y fue de nuevo puesta en práctica por la reina Fabiola de Bélgica (española de nacimiento) en el funeral de su marido, el Rey Balduino I de Bélgica. También suele emplearse el morado, color que representa la pasión de Cristo, y de uso durante la Cuaresma.

Llega el 1 de Noviembre, festividad de todos los Santos. Durante todo el mes, las hermandades y cofradías dedican en sus misas mensuales por el eterno descanso de las almas de sus hermanos difuntos. Se acentúa más si cabe la pena de Nuestra Madre la Santísima Virgen María, que afligida y desconsolada llora la muerte de sus hijos. Aquí no hay colores alegres, ni apenas blondas de encajes ni ricos bordados, aquí solo hay sitio para un manto negro y un pañuelo blanco. Aquí se caracteriza la sobriedad y la sencillez, pero sin dejar de lado la magnificencia de María. Llega el mes de los difuntos, recemos por el eterno descanso de los que ya gozan de la gloria.

(Fotografías Santi León, José Campaña y Victor González)

La imágenes participantes en el Via Crucis Magno de Cádiz

Como se anunció en días anteriores, el obispado de Cádiz-Ceuta pretende organizar un Vía+Crucis magno con motivo del 750 aniversario de la diócesis de Cádiz y el 600 aniversario de la sede de Ceuta. Dicho acto será semejante al celebrado en 2011 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. En dicha ocasión participaron 15 pasos provenientes desde diversos lugares de la diócesis.

La fecha escogida será el 30 de junio de 2018. Cádiz, La Tacita de Plata, volverá a vivir un Vía Crucis Magno. Antes de finalizar el año los presidentes de los Consejos de Cádiz volverán a reunirse para tomar las primeras decisiones al respecto.

Aunque aún no ha habido confirmación oficial por parte del obispado. A través del programa Onda Cádiz han informado las hermandades a las cuales se les han solicitado participar, esto quiere decir que podría variar, ya que a día de hoy solo son propuestas.

Las posibles 15 hermandades que quieren participar en el Vía+Crucis Magno son:

Prendimiento, Columna, Humildad y Paciencia, Buena Muerte y Servitas. (Cádiz)

Oración en el huerto y el misterio de Afligidos. (San Fernando)

Vera-Cruz. (Puerto Real)

Jesús del Amor, y el Perdón. (Chiclana de la Frontera)

Santo Entierro. (Conil de la Frontera)

Jesús Nazareno. (Medina Sidonia)

Jesús del Gran Poder.  (La Línea de la Concepción)

Jesús Cautivo Medinaceli. (Algeciras)

Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia. (San Roque)

Por tanto la propia capital aportaría 5 pasos al piadoso acto. En los próximos meses se conocerán más detalles respecto a la celebración de este magno acontecimiento.

(Fotografía José Mª Carreras Menaut)