¿Cómo te imaginas a Jesús?

La imagen que tenemos de Jesús está condicionada por la imaginería religiosa pero, ¿qué pasaría si su representación no fuera fiel a lo real?

Es sin duda uno de los grandes enigmas de la religión cristiana: ¿Cómo fue Jesús? ¿Es real la Sábana Santa? ¿Se inspira en la Sábana Santa la imaginería religiosa? Mucho se ha especulado a lo largo de la historia sobre la existencia de Jesucristo. Una pregunta a la que ciencia y religión han intentado dar respuesta. De ser cierta su existencia, ¿Cómo fue Jesús de Nazaret? Su imagen está manifiestamente ligada a la imaginería religiosa. Pero, ¿coincide la concepción de esta con los estudios sobre la Sábana Santa?

“Un hombre que tuvo que llamar la atención. De metro ochenta más o menos (la media de los judíos rondaba los 160 cm), con un gran desarrollo muscular. Muy distinto a lo que nos imaginamos de él en lo que su forma de ser se refiere. Amable, bueno y tranquilo. Un hombre corriente”. Así se imagina Julio Marvizón, autor del libro “La Sábana Santa, ¿milagrosa falsificación?, a Jesús de Nazaret. La Síndone, el Paño Sindónico, el Lienzo Sagrado. Distintos nombres para uno de los grandes enigmas de la historia de la religión cristiana y, en consecuencia, de la humanidad, la Sábana Santa. Un fenómeno sobre el que ciencia y religión no han parado de indagar.

Sábana Santa, su historia

La Sábana Santa es un lienzo funerario en el que, supuestamente, fue amortajado Jesús de Nazaret. En aquella época los judíos preparaban los cadáveres para su entierro de manera meticulosa, lavándolo e impregnándolo con esencias y aceites. Además de ello, lo envolvían en telas. Se enterraban los cuerpos en sepulcros familiares, en cuevas o roca blanca para mejorar la conservación del cuerpo bajo las extremas condiciones de oriente medio. Tras descomponerse la carne, los huesos eran recogidos y guardados en una urna (Evangelio según San Juan 19:39, 40; Hechos 9:36-41; Génesis 23:19; 25:8, 9; 49:29-31; 50:13). Sin embargo, Jesucristo no fue enterrado según la tradición judía. Al haber muerto el viernes, no hubo tiempo suficiente para estos preparativos. El sábado es el día sagrado para los judíos y la Ley de Moisés impedía realizar cualquier tipo de trabajo. Esto explica el por qué el domingo, tras el día de descanso, fueron al sepulcro para terminar de preparar el proceso funerario (Lucas 23:50-56; Marcos 16:1; Lucas 24:1). Lo incompleto de este provocó que la sábana quedase impregnada con sangre, dando lugar a la silueta que aparece en el Mandylion. “Tuvo que ser Juan, único evangelista presente en el momento del entierro, el que recogió el lienzo funerario” así, según Julio Marvizón, comienza la historia de la Sábana Santa.

Una historia incompleta debido a la escasez de datos. El inicio de esta trayectoria se encuentra en los evangelios apócrifos. En un pasaje de ellos se cuenta cómo el rey de Edesa, Agbaro, pidió ayuda a Jesús para curar su enfermedad, posiblemente la lepra. Tras la muerte de Jesús de Nazaret, uno de sus discípulos viajó a dicha ciudad, la actual Uraf, con la Síndone. Cuenta la leyenda que “al envolverse el rey en el lienzo que cubrió el cuerpo del Maestro, curó su enfermedad y se convirtió al cristianismo, así como todo su pueblo”. Desde entonces, y hasta el año 944, la Sábana Santa residió en Edesa, aunque hubo etapas en las que tuvo que ser escondida debido a la ocupación de pueblos con creencias contrarias al cristianismo. En el año 944 el ejército bizantino tomó Edesa, llevándose como botín para Constantinopla el paño sagrado. En la capital del Imperio Bizantino fue expuesta al culto hasta 1204. A principios del siglo III, los soldados de la IV Cruzada entraron en Constantinopla. Tras hacerse con la ciudad, trasladaron la Sábana Santa de nuevo, llevándola esta vez a Francia, último lugar de destino antes de recalar en Turín, donde se encuentra actualmente. En Francia cambia de lugar constantemente hasta perderse la pista del Mandylion en 1261. En 1349 volvió a aparecer en poder de Godofredo I de Charny. En 1453 pasó a la casa de Saboya.

En esta nueva etapa, el lienzo sagrado fue desplazándose con la corte, por lo que no tuvo un lugar fijo. En 1502 fue depositada en la Santa Capilla de los duques de Chambery. Allí, la Síndone sufrió las consecuencias de un incendio en la sacristía. Gracias a la hornacina en la que se encontraba, puedo salvarse del fuego. A finales del siglo XVI, el cardenal de Milán, San Carlos Borromeo, prometió peregrinar hasta Chambery para que la peste cesase en su ciudad. La Casa de Saboya trasladó la Síndone hasta Turín para que el cardenal no tuviese que cruzar los Alpes. Allí quedaría de forma definitiva en el año 1578. A pesar de estar en Turín y ser una de las reliquias más importantes del cristianismo, la Sábana Santa no fue propiedad de la Santa Sede hasta 1983, año en el que Humberto II donó la Síndone a la Iglesia Católica.

 

Carbono 14

La prueba del Carbono 14 determinó que la Síndone era de entre 1260 y 1390, echando por tierra la creencia de que la Sábana Santa era el paño funerario sobre el que fue amortajado Jesús. Esta prueba ha sido muy cuestionada, no solo por la Iglesia, también por científicos y estudiosos de la misma. Es por ello que Marvizón rechaza la veracidad de la prueba, exponiendo alguna de sus razones. Sobre la imagen del lienzo expone: “Lo más probable es que la Sábana Santa sea el lienzo con el que se envolvió el cuerpo muerto de Jesús de Nazaret. Para que quedara impresa la huella de su cuerpo, tuvieron que ocurrir muchas cosas desconocidas por la ciencia, tales como una radiación desconocida hasta la fecha, peor parecida a una radiación atómica que sería la responsable de la formación de la huella del lienzo”.

Además de esto, en su obra aporta datos que nos permiten ver con claridad la veracidad de su tesis. En primer lugar, la Sábana Santa es un negativo fotográfico perfecto, en su parte delantera; está hecha con sarga de lino, material que no se trabajó hasta el siglo XIV en Europa; contiene pólenes que han sido encontrados en los estratos sedimentarios de hace 2000 años en el lago de Genezaret; la silueta de la Sábana Santa no está pintada, es sangre; y por último, se tiene un documento de Poncio Pilato en la Síndone. En uno de los estudios realizados sobre esta, se descubrió que en los ojos tenía colocadas dos monedas. Cuando se colocaban dos monedas sobre los ojos del difunto se hacía referencia a la observancia del sábado judío. Si el difunto moría el sábado, se le colocaban las dos monedas sobre los ojos. Al ampliar la imagen sobre la zona de los ojos, para detallar las monedas, se descubrieron unas inscripciones en griego, idioma oficial de Judea en aquel entonces. En estas se puede leer “TIBEPIOY CAICAPOC” que traducido al latín resulta “TIBERIU CAISAROS” o lo que es lo mismo “De Tiberio César”, inscripción acuñada por Poncio Pilato entre el año 29 y 32 del siglo I. Además de esto, junto al cadáver se hallaron tiras que fueron usadas como certificado de defunción. En ellas se apreciaba el nombre oficial del fallecido “Jesús de Nazaret” además de “Ha muerto”. Esto se usó para identificar los restos, al no poder estos enterrarse en la tumba familiar, pues al ser blasfemo, sus huesos debían purificarse antes de ser sepultados en el nicho familiar, según dictaminaba la ley judía.

 

Características de la Sábana Santa

A raíz de esos estudios detallados anteriormente, no solo se ha demostrado su antigüedad y procedencia, también se pueden apreciar algunas características del lienzo sagrado. EN primer lugar es una imagen muy superficial la que aparece en el paño, aunque a su vez está extraordinariamente detallada. Esto se puede comprobar en la espalda del hombre sindónico en la que se pueden observar las huellas de los azotes, distinguiéndose en esta, diminutos arañazos que desgarraron la piel del reo. Como se comentó anteriormente, la Sábana Santa el incendio de la Sacristía de la Capilla de Chambery, por lo que se deduce que es resistente al calor poseyendo estabilidad térmica. Si es resistente al calor, también lo es al agua. En el incendio se utilizó agua para extinguirlo. Esa agua empapó el lienzo sin afectar a la pureza de la imagen, por lo que también tiene estabilidad hidrológica. La Sábana Santa es químicamente estable, ya que ninguno de los elementos y reactivos químicos utilizados sobre ella la han disuelto ni la han decolorado. Una de las grandes dudas que presentaba la Síndone a raíz del Carbono 14 era si estaba pintada o no. En ella no se han encontrado ninguna traza de pigmentos. Se puede saber que fue un lienzo funerario a través de su tridimensionalidad, ya que la intensidad de la imagen varía en función de la distancia entre el lienzo y el cuerpo.

“Lo que más me impresiona de la Sábana Santa es la cara, además de los golpes y la sangre”. Eso es lo que Julio Marvizón destaca del paño Sindónico y es que el hombre sindónico tuvo que sufrir una tortura aun mayor a la que los Evangelios cuentan. Los estudios sobre la Sábana Santa arrojan un rostro y un cuerpo muy alejado de lo que la imaginería nos ha mostrado todo este tiempo.

Siguiendo las evidencias que se han encontrado en el lienzo, el hombre Sindónico sufrió un golpe en la nariz y el pómulo derecho, hundiendo la primera y provocándole un hematoma en el segundo. Dicho golpe fue dado con un palo y no con la mano tal y como se muestra en la iconografía religiosa. La corona de espinas que le fue colocada en la cabeza era muy grande, cubriéndole por completo la tez, distinta a la que le colocan a los Cristos procesionales que solamente dan la vuelta a la frente. En la frente del hombre sindónico se pueden encontrar los regueros de sangre que resbalaron hasta la barba. En el reverso de la Sábana Santa podemos observar en la espalda evidencias de la flagelación. Tras ser flagelado, el hombre del paño Sindónico hizo el camino hacia el monte Calvario vestido, con el tobillo derecho atado, provocándole numerosas caídas, muchas más de tres. Con respecto a la crucifixión, al contrario de la creencia, fue clavado entre la mano y la muñeca, de tal forma que no cayese del madero, provocando una agonía mucho más cruel. En el paño se puede encontrar en el costado derecho la herida provocada por la lanzada.

Jesús según la imaginería

“Los imagineros no han seguido los estudios sobre la Sábana Santa”. Así es como Julio Marvizón respondió a la posible influencia que había tenido la Sábana Santa en la imaginería y la escultura religiosa. Solamente destacó la imagen de Juan Manuel Miñarro, escultor sevillano: “Miñarro es el único que ha realizado un Cristo Sindónico”. Esta talla se encuentra en Córdoba y en ella se pueden ver algunas de las características principales que se detallan en la Sábana Santa como por ejemplo la nariz rota o la espalda totalmente cubierta de sangre como consecuencia de los latigazos. A raíz de esta imagen realizada para una hermandad cordobesa, Miñarro ha sufrido numerosas críticas, lo que invita a pensar sobre si una imagen sindónica generaría la devoción que puede producir una talla común, y si sería aceptada de igual manera.

El resto de imagineros no siguen las normas sindónicas. “Lo respeto pero no lo comparto, no tengo por qué hacer una imagen con la nariz rota. Es algo que siempre ha estado ahí, pero que nunca sabremos si fue así o no. Claro que se pueden hacer obras así, pero no es mi estilo”. El maestro Luís Álvarez Duarte destaca por la belleza que imprime a sus obras. Para él, lo más importante en una talla es que tenga “chispa”, por lo que centra su estilo hacia la belleza, es un estilo preciosista. “Ahí están Juan de Mesa o Martínez Montañés, a ellos no les hizo falta la Sábana Santa y nadie va a venir a reformar lo que ellos hicieron”. A pesar de sus conocimientos sobre la Sábana Santa, de la cual asegura “saber mucho”, Duarte no ha variado su concepción de Cristo: “A Jesús me lo imagino como mi Cristo Cautivo del Polígono o el de La Sed”. Ambas imágenes destacan por lo impresionante de su talla y la fuerza de su gesto, aunque ambas se alejan del hombre sindónico.

“Una obra sale del alma. La complejidad de crear una imagen es que tenga unción, todo imaginero religioso tiene que buscar eso a la hora de hacer una imagen”. De esta forma Antonio Luis Troya, joven imaginero sevillano, expresa su opinión. A la hora de hacer su obra, Troya, asegura basarse en otros autores aunque “siempre aportando algo propio a la misma”. El sevillano no descarta la posibilidad de que las obras sindónicas creen devoción: “Ahí está Miñarro, es un gran profesional. Le da realismo a la obra, es espectacular. A mí también me gusta el realismo, pero no el hiperrealismo. Para mí prima la unción sobre cualquier otra cosa. Los demás buscamos la belleza, él (Miñarro) es el único que busca lo que ocurrió”. Troya guarda su concepción sobre Jesús en su cabeza, dándole a cada imagen suya un toque distinto del resto: “Mientras tallo, concibo a Jesús en mi cabeza, creo que cada imaginero tiene su propia idea, y así lo expresa, cada uno tiene su visión del arte y hace a la imaginería algo único”.

Arte contra realidad

La imaginería ha evolucionado de manera indudable. Solo el maestro Luís Álvarez Duarte trabaja la madera desde el bloque macizo hasta el policromado. La amplia mayoría de los escultores lo sacan de punto, utilizan una máquina que desbasta la madera para luego tallarla a mano. Así lo reconoce el propio Antonio Luis Troya. La entrada de la tecnología no debe hacernos olvidarnos de la base fundamental de la imaginería religiosa, y es que se trata de arte. El tema es espinoso. Las imágenes religiosas sirven para acercar la fe, lo divino, al pueblo. En este contexto surge y esa naturaleza no se ha perdido todavía. Entorno a ello, ha surgido toda la tradición escultórica. Dios hecho hombre, con una fuerza impresionante y desmedida, una mirada sobrecogedora. María, su madre, lo más bella posible, incluso en el pesar que le invade. Así lo concibe  Luís Álvarez Duarte, aunque conoce la realidad. María debía rondar los 50 años, tenía que estar desgastada y Jesús de Nazaret sufrió un castigo que sigue hiriendo nuestra sensibilidad. Muy probablemente no sea posible conseguir la unción de la imagen, la admiración, la chipas y el sobrecogimiento que las imágenes provocan entre los creyentes si estas fueran fieles a lo real. La tradición nos ha acostumbrado a una belleza y pureza de la que ni queremos, ni podemos salir. Miñarro es un maestro que pasará a la historia y su obra es necesaria, alguien tenía que hacernos ver ese punto. Una realidad aterradora, que no solo sobrecoja, sino que es una imagen que dolería a una gran parte de la religiosidad. La fe no está dispuesta a lidiar con esa representación. No hay mayor atracción posible que la que genera la belleza, no hay belleza más pura y cercana que la que el legado de la imaginería nos ha dejado. Jesús no estaba como nos lo imaginamos, ni como nos lo muestran. Su representación no es realista, ni debería serlo, no podemos olvidar que estamos ante una expresión artística y poner límites a esta sería lo verdaderamente imperdonable.

Lágrimas de San Pedro, una tradición de seis siglos

Cada 29 de junio, día de San Pedro, la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Sol interpreta las “Lágrimas de San Pedro” desde la Giralda, como viene haciendo desde el año 1986.

Es el día en el que se celebra la onomástica de San Pedro, el primer Papa de la Iglesia Católica. Para celebrar dicha festividad la ya mencionada Banda del Sol realiza una de las tradiciones más antiguas de Sevilla.

Su origen se remonta al siglo XV, más concretamente al año 1403. En ese año, el Infante Don Fernando volvía a Sevilla tras conquistar Antequera, pueblo situado en la provincia de Málaga. Con motivo de su vuelta se realizó un gran espectáculo en el que se interpretaron estos sones, que deben su nombre a las lágrimas que el apóstol San Pedro derramó en la casa de Caifás al negar a Jesús tres veces.

No solamente se podía escuchar las “Lágrimas de San Pedro” sino que la celebración de antaño contaba también con fuegos artificiales. Poco a poco la tradición de celebrar este día se fue perdiendo en la capital hispalense hasta que cayó en el olvido definitivamente hasta 1961. Antonio Burgos y Rogelio Gómez, con la ayuda del padre Estudillo y el director de la Banda del Sol, Eusebio Álvarez Ossorio, comienzan a solicitar el permiso para retomar dicha celebración en 1983.

No fue hasta 1986 cuando obtuvieron el permiso para realizarlo. Desde entonces seis músicos de la banda del Sol tocan esta melodía, mientras un grupo de alabarderos hace guardia en la Puerta de Palos, para reunirse después con los músicos e ir hacia la Capilla Real donde se encuentra la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla.

Las “Lágrimas de San Pedro” son toques catedralicios en las caras de la Giralda. Estos han podido escucharse a las doce de la noche del 28 de junio, ya 29, a las 09:30 de la mañana y 12:00 del mediodía. Esta melodía es repetida tres veces por cada una de las caras de la Giralda, siendo el primer toque en dirección al Alcázar, el segundo hacia el Aljarafe, el penúltimo a la Plaza de San Francisco y por último a la Plaza Virgen de los Reyes.

Lágrimas de San Pedro, una tradición de seis siglos

Cada 29 de junio, día de San Pedro, la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Sol interpreta las “Lágrimas de San Pedro” desde la Giralda, como viene haciendo desde el año 1986.

Es el día en el que se celebra la onomástica de San Pedro, el primer Papa de la Iglesia Católica. Para celebrar dicha festividad la ya mencionada Banda del Sol realiza una de las tradiciones más antiguas de Sevilla.

Su origen se remonta al siglo XV, más concretamente al año 1403. En ese año, el Infante Don Fernando volvía a Sevilla tras conquistar Antequera, pueblo situado en la provincia de Málaga. Con motivo de su vuelta se realizó un gran espectáculo en el que se interpretaron estos sones, que deben su nombre a las lágrimas que el apóstol San Pedro derramó en la casa de Caifás al negar a Jesús tres veces.

No solamente se podía escuchar las “Lágrimas de San Pedro” sino que la celebración de antaño contaba también con fuegos artificiales. Poco a poco la tradición de celebrar este día se fue perdiendo en la capital hispalense hasta que cayó en el olvido definitivamente hasta 1961. Antonio Burgos y Rogelio Gómez, con la ayuda del padre Estudillo y el director de la Banda del Sol, Eusebio Álvarez Ossorio, comienzan a solicitar el permiso para retomar dicha celebración en 1983.

No fue hasta 1986 cuando obtuvieron el permiso para realizarlo. Desde entonces seis músicos de la banda del Sol tocan esta melodía, mientras un grupo de alabarderos hace guardia en la Puerta de Palos, para reunirse después con los músicos e ir hacia la Capilla Real donde se encuentra la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla.

Las “Lágrimas de San Pedro” son toques catedralicios en las caras de la Giralda. Estos han podido escucharse a las doce de la noche del 28 de junio, ya 29, a las 09:30 de la mañana y 12:00 del mediodía. Esta melodía es repetida tres veces por cada una de las caras de la Giralda, siendo el primer toque en dirección al Alcázar, el segundo hacia el Aljarafe, el penúltimo a la Plaza de San Francisco y por último a la Plaza Virgen de los Reyes.

Cuando el sueño se acaba

Se cerraron las puertas de San Lorenzo, se acabó la semana grande de Sevilla. Jesús ha resucitado y con su resurrección la espera vuelve a comenzar. La capital andaluza despierta del sueño en el que ha vivido durante estos últimos días. Una semana que ha terminado con un espléndido Sábado Santo en el que el tiempo volvió a estabilizarse. Tras una jornada de Viernes Santo un tanto irregular, las nubes dejaban Sevilla para que el Sol recorriese sus calles.

Precisamente la hermandad del Plantinar fue la primera en ponerse en la calle. El día acompañaba y, a pesar del pequeño percance con el palio, la cofradía avanzaba a buen ritmo y con normalidad. En el centro, Los Servitas ponía el toque clásico a la tarde. Redoble fúnebre y paso ligero. El sueño se iba acabando. La Trinidad recorría ya las calles del Casco Antiguo con sus tres pasos, destacando el último de ellos. A su entrada en campana una lluvia de pétalos recibió a la Virgen de la Esperanza. Tras el paso de la hermandad trinitaria, el Santo Entierro le daba sentido al día, procesionando con el Cristo Yacente y el imponente paso del Duelo precedidos ambos por el paso alegórico de la Canina. Tras el Santo Entierro llegó a la Carrera Oficial la Soledad de San Lorenzo, la encargada de cerrar un año más la Semana Santa.

Desde San Lorenzo llegaba un cortejo cargado de niños, una cofradía con la que cada uno de nosotros siente la nostalgia del año que se va y se llena de ilusión pensando en el que viene. Se echaba la noche. El Sol se alejaba del centro y se acercaba a su barrio mientras que Los Servitas cerraban la parte más solemne del sábado. En San Lorenzo todo preparado. Luces apagadas y el cortejo con los cirios encendidos precedían a la última estampa de la Semana Santa. Transcurría la cofradía mientras que La Trinidad enfilaba los últimos metros tras una intensa vuelta por el barrio. Se agotaba el tiempo, los minutos se vivían con más intensidad, se acercaba el final. Desde el Sol de la tarde hasta la Soledad de la noche, pasando por el ocaso de la tarde, todo se iba acabando, un año más.

Con la Soledad sobre la lona roja, íbamos tomando conciencia de la semana que había pasado. Se cerraron las puertas de San Lorenzo. La espera ha comenzado de nuevo. La cera desaparecerá, las calles dejarán de estar engalanadas. Las noches servirán para mudar los pasos a sus respectivos almacenes. La vida volverá a la normalidad y solo quedará el recuerdo. Todo en nuestra memoria, alentando las ganas para que volvamos a despertar un Domingo de Ramos. Momentos, chicotás, revirás, estaciones de penitencia, peticiones. Oración, recogimiento y jolgorio a partes iguales. Todo en nuestras retinas, todo en nuestras cabezas. Soñar con lo vivido durante un año, sin llegar nunca preparados para el momento, siempre con ganas de más. Hemos empezado un nuevo año, una nueva preparación con Jesús, que hoy ha resucitado. La vida sigue, el sueño nunca acaba.

Horarios e itinerarios del Sábado Santo en Sevilla

El Sol

  • Estrenos: Marcha “Virgen del Sol” de Sigfrido Ursina Machí
  • Recorrido: Salida (12.45), Fernández de Rivera, Campamento, S. Fco Javier, San Bernardo, Puente San Bernardo, Santa María la Blanca, San José, Alfalfa, Muñoz y Pabón, Entrecarceles, Tetuán, Campana, Sierpes, Avenida, Catedral, V. de los Reyes, Contratación, San Fernando, D. Juan de Austria, Avda. Portugal, Dr. P. Castro, Avión 4 Vientos, Virgen del Sol, Entrada (23.00)

Los Servitas

  • Estrenos: No tiene
  • Recorrido: Salida (15.30), Bustos Tavera, Dueñas, Sta. Ángela, Laraña, Orfila, Campana, Sierpes, Avenida, Catedral, Alemanes, Cuesta del Rosario, Tres Caídas, Alfalfa, Cristo de Burgos, Doña M. Coronel, Bustos Tavera, Santa Isabel, Entrada (22.45)

La Trinidad

  • Estrenos: Los respiraderos laterales del misterio de Las Cinco Llagas han sido dorados por los Hermanos González. Nueva capa pluvial para Dios Padre de la alegoría del Decreto, cuyos respiraderos han sido bordados por Mariano Martín Santoja.
  • Recorrido: Salida (15.10), Puerta Osario, Ponce de León, Pza San Pedro, Orfila, Campana, Sierpes, Avenida, Catedral, A. Molina, Francos, J. Tres Caídas, Boteros, Zamudio, Pza. Ponce de León, Escuelas Pías, Gallos, Sol, Madre Isabel, María Auxiliadora, Entrada (01.30)

Santo Entierro

  • Estrenos: No tiene
  • Recorrido: Salida (19.00), Campana, Sierpes, Avenida, Catedral, Hernando Colón, Plaza Nueva, Campana, Alfonso XII, Entrada (23.00)

La Soledad de San Lorenzo

  • Estrenos: No tiene
  • Recorrido: Salida (19.00), Jesús del Gran Poder, Campana, Sierpes, Avenida, Catedral, Alemanes, Álvarez Quintero, Cuna, Orfila, Las Cortes, Gavidia, Cardenal Spínola, Entrada (00.00)

Los pronósticos se cumplieron, Sevilla tuvo Domingo de Ramos

Hace una semana pocos podían imaginar que la primera jornada con Carrera Oficial de la Semana Santa de Sevilla pudiera salvarse. La mañana de ayer no auguraba un buen día. El cielo de Sevilla no era el de un Domingo de Ramos. No había sol, ni niños correteando por las calles de la ciudad, ni terrazas atestadas de gente esperando la salida de las cofradías. Había incertidumbre, paraguas abiertos a ratos y la eterna esperanza de que abriese el día.

En el Porvenir se iba a tomar la primera decisión. La Junta de Gobierno de la Hermandad de La Paz pedía media hora. Aumentaba la incertidumbre. La borrasca daba sus últimos coletazos en Sevilla y ponía en riesgo la estación de penitencia de la hermandad del Porvenir. Nazarenos mojados, bandas en silencio, se acercaba la hora y no dejaba de llover. Media hora más, la borrasca no quería irse.

Pero se tuvo que ir, no podía dejar a Sevilla sin Domingo de Ramos. A escasos diez minutos de que la Junta de Gobierno de la Paz tomase una decisión, la lluvia cesó. Los pronósticos se cumplían, el sol aparecía y los aplausos resonaban en la Calle San Salvador. La Paz se echaba a la calle con una hora de retraso. Sevilla, ahora sí, estaba de nuevo en Domingo de Ramos. La Borriquita, Jesús Despojado, la Cena y la Hiniesta retrasaban sus salidas, dando espacio a la Paz aunque provocando un retraso que fue el gran lastre de la jornada, sobre todo para los nazarenos.

Largos parones precedían la llegada de los titulares de cada hermandad. La espera se hacía eterna y no se quería esperar. El sol hizo acto de presencia, no podía perderse esta jornada y, a pesar del viento, todo se asemejaba más a lo que entendemos por Domingo de Ramos. Charcos en el suelo, Sol en el cielo y un mar de incienso en Sevilla. La Borriquita abría la Carrera Oficial y los niños que formaron su cortejo volvieron a llenarnos a todos de ilusión. En San Julián el segundo de los pasos cruzaba el dintel de la puerta mientras que Jesús Despojado enfilaba los últimos metros antes de entrar en Campana a los sones de Virgen de los Reyes. Con cinco de las nueve cofradías en la calle y a pesar del parón y cambios de itinerarios, la primera jornada de la Semana Santa intentaba recuperar la normalidad.

Y lo normal este día es que Triana esté abarrotada, que no quepa ni siquiera un alfiler en la Calle San Jacinto. La Estrella estaba lista, iba a ser la primera un año más en cruzar el Puente de Triana y meterse en el corazón de Sevilla. Casi a la misma hora, San Roque se echaba a la calle. Los cortejos perfectamente formados y las calles cada vez más llenas. La temperatura acompañaba. A última hora de la tarde La Amargura dejó de nuevo estampas bellísimas por la Calle Feria y Europa, embriagando de sones clásicos y un aroma a Sevilla a cuantos la disfrutaron por su camino de ida. A la vuelta, la hermandad de San Juan de la Palma precedía al Amor.

La noche trajo consigo temperaturas más bajas, aunque momento inolvidables. La Amargura y el Amor volvían a conseguir el silencio en el Salvador para ver uno de los momentos de la Semana Santa sevillana. La Hiniesta adentrada en el laberinto de calles que forman su barrio, la Cena volvía a su casa, Los Terceros cuyas puertas se volverán a abrir dentro de unos días. El Domingo de Ramos se iba consumiendo.

Costó pero Sevilla tuvo su Domingo de Ramos. Se fue la borrasca para dejar que se abriese la primera jornada de la Semana Santa. Sol en la calle, ya ha amanecido, se avecina un nuevo día cargado de emociones, de nuevos sentimientos, de esquinas oliendo a incienso, de frío por la noche. Sevilla amanece en un nuevo Lunes Santo con un recuerdo que durará más de un año, el del Domingo de Ramos que sí fue y que no pudo estropear la lluvia. Seguimos soñando.

Horarios e itinerarios del Domingo de Ramos en Sevilla

La Borriquita:

  • Estrenos: No tiene.
  • Recorrido: Salida (15.10), Cuna, Orfila, Javier Lasso, Campana (16.25), Sierpes, Avenida, Catedral, Argote de Molina, Alemanes, Francos, Salvador, Entrada (19.30)

Jesús Despojado:

  • Estrenos: La hermandad está inmersa en la restauración de los varales y el llamador del paso de palio
  • Recorrido: Salida (14.50), Zaragoza, San Pablo, Magdalena, Rioja, O’Donell, Campana (16.55), Sierpes, Avenida, Catedral, Pza. Triunfo, Postigo, 2 de Mayo, Real Carretería, Antonia Díaz, Castelar, Zaragoza, Entrada (22.45)

La Paz:

  • Estrenos: La corporación del Porvenir estrenará una nueva insignia, en concreto un guión bordado en oro y sedas sobre terciopelo burdeos, obra de Manuel Solano. Restauración de la Cruz de Guía
  • Recorrido: Salida (13.00), Brasil, Covadonga, Parque, Palos de la Frontera, Avda. Constitución, Castelar, Tetuán, Campana, Sierpes, Avenida, Catedral, Puerta Jerez, Roma, San Diego, Isabel la Católica, Rubén Darío, Glorieta Covadonga, Avda. de la Borbolla, Brasil, Progreso, Porvenir, Entrada (23.30)-

La Cena:

  • Estrenos: El estreno de este año será la Cruz Parroquial en plata de ley obra de Orfebrería Hijos de Omnium Sanctorum.
  • Recorrido: Salida (15.30), Gerona, Plza. San Pedro, Laraña, J. L. de la Vega, Campana, Sierpes, Avenida, Catedral, Cuesta del Rosario, Boteros, P. Cristo de Burgos, Alhóndiga, Santiago, Alhóndiga, Sol, Entrada (23.30)

La Hiniesta:

  • Estreno: Asta de la bandera concepcionista de la orfebrería Bernet
  • Recorrido: Salida (15.00), Pta. Córdoba, Pza. del Pumarejo, Relator, Feria, Alameda, Trajano, Campana, Sierpes, Avenida, Catedral, Alemanes, Francos, J. de la Pasión, Puente y Pellón, Pza. Encarnación, Pza. San Pedro, Bustos Tavera, Hiniesta, Juzgado, San Julián, Entrada (02.00)

San Roque:

  • Estreno: El Cirineo saldrá por primera vez tras su restauración. La restauración ha sido realizada por Victoria Fernández y José Ángel del Valle.
  • Recorrido: Salida (17.15), Recaredo, Plza. Ponce de León, Imagen, J.L. de la Vega, Campana, Sierpes, Avenida, Catedral, Alemanes, A. Quintero, C. del Rosario, Tres Caídas, Alfalfa, San Ildefonso, Caballerizas, Imperial, Entrada (01.45)

La Estrella:

  • Estreno: Seis ciriales para el cortejo del Señor de las Penas. Nueva insignia: báculo inspirado en el original de San Francisco de Paula, portando una reliquia suya.
  • Recorrido: Salida (17.15), San Jacinto, Puente de Triana, Reyes Católicos, Velázquez, Campana, Sierpes, Avenida, Catedral, Fray C. González, Almirantazgo, Postigo, Adriano, Puente de Triana, Plaza del Altozano, San Jacinto, Entrada (02.45)

La Amargura:

  • Estrenos: Restauración de los bordados del estandarte de la hermandad
  • Recorrido: Salida (19.45), Feria, Pza. de Europa, Trajano, Campana, Sierpes, Avenida, Catedral, Placentines, Francos, Pza. del Salvador, Cuna, Alcázares, Entrada (02.25)

El Amor:

  • Estrenos: Guión conmemorativo del IV centenario de la fusión, obra de Francisco Carrera Iglesias con orfebrería Villarreal.
  • Recorrido: Salida (21.15), Cuna, Orfila, J.L de la Vega, Campana, Sierpes, Plaza, Catedral, Placentines, Alemanes, Chapineros, Pza. del Salvador, Entrada (01.35)

“¿Cómo se imagina a Jesús?”

La imagen que tenemos de Jesús está condicionada por la imaginería religiosa pero, ¿qué pasaría si su representación no fuera fiel a lo real?

Es sin duda uno de los grandes enigmas de la religión cristiana: ¿Cómo fue Jesús? ¿Es real la Sábana Santa? ¿Se inspira en la Sábana Santa la imaginería religiosa? Mucho se ha especulado a lo largo de la historia sobre la existencia de Jesucristo. Una pregunta a la que ciencia y religión han intentado dar respuesta. De ser cierta su existencia, ¿Cómo fue Jesús de Nazaret? Su imagen está manifiestamente ligada a la imaginería religiosa. Pero, ¿coincide la concepción de esta con los estudios sobre la Sábana Santa?

“Un hombre que tuvo que llamar la atención. De metro ochenta más o menos (la media de los judíos rondaba los 160 cm), con un gran desarrollo muscular. Muy distinto a lo que nos imaginamos de él en lo que su forma de ser se refiere. Amable, bueno y tranquilo. Un hombre corriente”. Así se imagina Julio Marvizón, autor del libro “La Sábana Santa, ¿milagrosa falsificación?, a Jesús de Nazaret. La Síndone, el Paño Sindónico, el Lienzo Sagrado. Distintos nombres para uno de los grandes enigmas de la historia de la religión cristiana y, en consecuencia, de la humanidad, la Sábana Santa. Un fenómeno sobre el que ciencia y religión no han parado de indagar.

Sábana Santa, su historia

La Sábana Santa es un lienzo funerario en el que, supuestamente, fue amortajado Jesús de Nazaret. En aquella época los judíos preparaban los cadáveres para su entierro de manera meticulosa, lavándolo e impregnándolo con esencias y aceites. Además de ello, lo envolvían en telas. Se enterraban los cuerpos en sepulcros familiares, en cuevas o roca blanca para mejorar la conservación del cuerpo bajo las extremas condiciones de oriente medio. Tras descomponerse la carne, los huesos eran recogidos y guardados en una urna (Evangelio según San Juan 19:39, 40; Hechos 9:36-41; Génesis 23:19; 25:8, 9; 49:29-31; 50:13). Sin embargo, Jesucristo no fue enterrado según la tradición judía. Al haber muerto el viernes, no hubo tiempo suficiente para estos preparativos. El sábado es el día sagrado para los judíos y la Ley de Moisés impedía realizar cualquier tipo de trabajo. Esto explica el por qué el domingo, tras el día de descanso, fueron al sepulcro para terminar de preparar el proceso funerario (Lucas 23:50-56; Marcos 16:1; Lucas 24:1). Lo incompleto de este provocó que la sábana quedase impregnada con sangre, dando lugar a la silueta que aparece en el Mandylion. “Tuvo que ser Juan, único evangelista presente en el momento del entierro, el que recogió el lienzo funerario” así, según Julio Marvizón, comienza la historia de la Sábana Santa.

Una historia incompleta debido a la escasez de datos. El inicio de esta trayectoria se encuentra en los evangelios apócrifos. En un pasaje de ellos se cuenta cómo el rey de Edesa, Agbaro, pidió ayuda a Jesús para curar su enfermedad, posiblemente la lepra. Tras la muerte de Jesús de Nazaret, uno de sus discípulos viajó a dicha ciudad, la actual Uraf, con la Síndone. Cuenta la leyenda que “al envolverse el rey en el lienzo que cubrió el cuerpo del Maestro, curó su enfermedad y se convirtió al cristianismo, así como todo su pueblo”. Desde entonces, y hasta el año 944, la Sábana Santa residió en Edesa, aunque hubo etapas en las que tuvo que ser escondida debido a la ocupación de pueblos con creencias contrarias al cristianismo. En el año 944 el ejército bizantino tomó Edesa, llevándose como botín para Constantinopla el paño sagrado. En la capital del Imperio Bizantino fue expuesta al culto hasta 1204. A principios del siglo III, los soldados de la IV Cruzada entraron en Constantinopla. Tras hacerse con la ciudad, trasladaron la Sábana Santa de nuevo, llevándola esta vez a Francia, último lugar de destino antes de recalar en Turín, donde se encuentra actualmente. En Francia cambia de lugar constantemente hasta perderse la pista del Mandylion en 1261. En 1349 volvió a aparecer en poder de Godofredo I de Charny. En 1453 pasó a la casa de Saboya.

En esta nueva etapa, el lienzo sagrado fue desplazándose con la corte, por lo que no tuvo un lugar fijo. En 1502 fue depositada en la Santa Capilla de los duques de Chambery. Allí, la Síndone sufrió las consecuencias de un incendio en la sacristía. Gracias a la hornacina en la que se encontraba, puedo salvarse del fuego. A finales del siglo XVI, el cardenal de Milán, San Carlos Borromeo, prometió peregrinar hasta Chambery para que la peste cesase en su ciudad. La Casa de Saboya trasladó la Síndone hasta Turín para que el cardenal no tuviese que cruzar los Alpes. Allí quedaría de forma definitiva en el año 1578. A pesar de estar en Turín y ser una de las reliquias más importantes del cristianismo, la Sábana Santa no fue propiedad de la Santa Sede hasta 1983, año en el que Humberto II donó la Síndone a la Iglesia Católica.

 

Carbono 14

La prueba del Carbono 14 determinó que la Síndone era de entre 1260 y 1390, echando por tierra la creencia de que la Sábana Santa era el paño funerario sobre el que fue amortajado Jesús. Esta prueba ha sido muy cuestionada, no solo por la Iglesia, también por científicos y estudiosos de la misma. Es por ello que Marvizón rechaza la veracidad de la prueba, exponiendo alguna de sus razones. Sobre la imagen del lienzo expone: “Lo más probable es que la Sábana Santa sea el lienzo con el que se envolvió el cuerpo muerto de Jesús de Nazaret. Para que quedara impresa la huella de su cuerpo, tuvieron que ocurrir muchas cosas desconocidas por la ciencia, tales como una radiación desconocida hasta la fecha, peor parecida a una radiación atómica que sería la responsable de la formación de la huella del lienzo”.

Además de esto, en su obra aporta datos que nos permiten ver con claridad la veracidad de su tesis. En primer lugar, la Sábana Santa es un negativo fotográfico perfecto, en su parte delantera; está hecha con sarga de lino, material que no se trabajó hasta el siglo XIV en Europa; contiene pólenes que han sido encontrados en los estratos sedimentarios de hace 2000 años en el lago de Genezaret; la silueta de la Sábana Santa no está pintada, es sangre; y por último, se tiene un documento de Poncio Pilato en la Síndone. En uno de los estudios realizados sobre esta, se descubrió que en los ojos tenía colocadas dos monedas. Cuando se colocaban dos monedas sobre los ojos del difunto se hacía referencia a la observancia del sábado judío. Si el difunto moría el sábado, se le colocaban las dos monedas sobre los ojos. Al ampliar la imagen sobre la zona de los ojos, para detallar las monedas, se descubrieron unas inscripciones en griego, idioma oficial de Judea en aquel entonces. En estas se puede leer “TIBEPIOY CAICAPOC” que traducido al latín resulta “TIBERIU CAISAROS” o lo que es lo mismo “De Tiberio César”, inscripción acuñada por Poncio Pilato entre el año 29 y 32 del siglo I. Además de esto, junto al cadáver se hallaron tiras que fueron usadas como certificado de defunción. En ellas se apreciaba el nombre oficial del fallecido “Jesús de Nazaret” además de “Ha muerto”. Esto se usó para identificar los restos, al no poder estos enterrarse en la tumba familiar, pues al ser blasfemo, sus huesos debían purificarse antes de ser sepultados en el nicho familiar, según dictaminaba la ley judía.

 

Características de la Sábana Santa

A raíz de esos estudios detallados anteriormente, no solo se ha demostrado su antigüedad y procedencia, también se pueden apreciar algunas características del lienzo sagrado. EN primer lugar es una imagen muy superficial la que aparece en el paño, aunque a su vez está extraordinariamente detallada. Esto se puede comprobar en la espalda del hombre sindónico en la que se pueden observar las huellas de los azotes, distinguiéndose en esta, diminutos arañazos que desgarraron la piel del reo. Como se comentó anteriormente, la Sábana Santa el incendio de la Sacristía de la Capilla de Chambery, por lo que se deduce que es resistente al calor poseyendo estabilidad térmica. Si es resistente al calor, también lo es al agua. En el incendio se utilizó agua para extinguirlo. Esa agua empapó el lienzo sin afectar a la pureza de la imagen, por lo que también tiene estabilidad hidrológica. La Sábana Santa es químicamente estable, ya que ninguno de los elementos y reactivos químicos utilizados sobre ella la han disuelto ni la han decolorado. Una de las grandes dudas que presentaba la Síndone a raíz del Carbono 14 era si estaba pintada o no. En ella no se han encontrado ninguna traza de pigmentos. Se puede saber que fue un lienzo funerario a través de su tridimensionalidad, ya que la intensidad de la imagen varía en función de la distancia entre el lienzo y el cuerpo.

“Lo que más me impresiona de la Sábana Santa es la cara, además de los golpes y la sangre”. Eso es lo que Julio Marvizón destaca del paño Sindónico y es que el hombre sindónico tuvo que sufrir una tortura aun mayor a la que los Evangelios cuentan. Los estudios sobre la Sábana Santa arrojan un rostro y un cuerpo muy alejado de lo que la imaginería nos ha mostrado todo este tiempo.

Siguiendo las evidencias que se han encontrado en el lienzo, el hombre Sindónico sufrió un golpe en la nariz y el pómulo derecho, hundiendo la primera y provocándole un hematoma en el segundo. Dicho golpe fue dado con un palo y no con la mano tal y como se muestra en la iconografía religiosa. La corona de espinas que le fue colocada en la cabeza era muy grande, cubriéndole por completo la tez, distinta a la que le colocan a los Cristos procesionales que solamente dan la vuelta a la frente. En la frente del hombre sindónico se pueden encontrar los regueros de sangre que resbalaron hasta la barba. En el reverso de la Sábana Santa podemos observar en la espalda evidencias de la flagelación. Tras ser flagelado, el hombre del paño Sindónico hizo el camino hacia el monte Calvario vestido, con el tobillo derecho atado, provocándole numerosas caídas, muchas más de tres. Con respecto a la crucifixión, al contrario de la creencia, fue clavado entre la mano y la muñeca, de tal forma que no cayese del madero, provocando una agonía mucho más cruel. En el paño se puede encontrar en el costado derecho la herida provocada por la lanzada.

Jesús según la imaginería

“Los imagineros no han seguido los estudios sobre la Sábana Santa”. Así es como Julio Marvizón respondió a la posible influencia que había tenido la Sábana Santa en la imaginería y la escultura religiosa. Solamente destacó la imagen de Juan Manuel Miñarro, escultor sevillano: “Miñarro es el único que ha realizado un Cristo Sindónico”. Esta talla se encuentra en Córdoba y en ella se pueden ver algunas de las características principales que se detallan en la Sábana Santa como por ejemplo la nariz rota o la espalda totalmente cubierta de sangre como consecuencia de los latigazos. A raíz de esta imagen realizada para una hermandad cordobesa, Miñarro ha sufrido numerosas críticas, lo que invita a pensar sobre si una imagen sindónica generaría la devoción que puede producir una talla común, y si sería aceptada de igual manera.

El resto de imagineros no siguen las normas sindónicas. “Lo respeto pero no lo comparto, no tengo por qué hacer una imagen con la nariz rota. Es algo que siempre ha estado ahí, pero que nunca sabremos si fue así o no. Claro que se pueden hacer obras así, pero no es mi estilo”. El maestro Luís Álvarez Duarte destaca por la belleza que imprime a sus obras. Para él, lo más importante en una talla es que tenga “chispa”, por lo que centra su estilo hacia la belleza, es un estilo preciosista. “Ahí están Juan de Mesa o Martínez Montañés, a ellos no les hizo falta la Sábana Santa y nadie va a venir a reformar lo que ellos hicieron”. A pesar de sus conocimientos sobre la Sábana Santa, de la cual asegura “saber mucho”, Duarte no ha variado su concepción de Cristo: “A Jesús me lo imagino como mi Cristo Cautivo del Polígono o el de La Sed”. Ambas imágenes destacan por lo impresionante de su talla y la fuerza de su gesto, aunque ambas se alejan del hombre sindónico.

“Una obra sale del alma. La complejidad de crear una imagen es que tenga unción, todo imaginero religioso tiene que buscar eso a la hora de hacer una imagen”. De esta forma Antonio Luis Troya, joven imaginero sevillano, expresa su opinión. A la hora de hacer su obra, Troya, asegura basarse en otros autores aunque “siempre aportando algo propio a la misma”. El sevillano no descarta la posibilidad de que las obras sindónicas creen devoción: “Ahí está Miñarro, es un gran profesional. Le da realismo a la obra, es espectacular. A mí también me gusta el realismo, pero no el hiperrealismo. Para mí prima la unción sobre cualquier otra cosa. Los demás buscamos la belleza, él (Miñarro) es el único que busca lo que ocurrió”. Troya guarda su concepción sobre Jesús en su cabeza, dándole a cada imagen suya un toque distinto del resto: “Mientras tallo, concibo a Jesús en mi cabeza, creo que cada imaginero tiene su propia idea, y así lo expresa, cada uno tiene su visión del arte y hace a la imaginería algo único”.

Arte contra realidad

La imaginería ha evolucionado de manera indudable. Solo el maestro Luís Álvarez Duarte trabaja la madera desde el bloque macizo hasta el policromado. La amplia mayoría de los escultores lo sacan de punto, utilizan una máquina que desbasta la madera para luego tallarla a mano. Así lo reconoce el propio Antonio Luis Troya. La entrada de la tecnología no debe hacernos olvidarnos de la base fundamental de la imaginería religiosa, y es que se trata de arte. El tema es espinoso. Las imágenes religiosas sirven para acercar la fe, lo divino, al pueblo. En este contexto surge y esa naturaleza no se ha perdido todavía. Entorno a ello, ha surgido toda la tradición escultórica. Dios hecho hombre, con una fuerza impresionante y desmedida, una mirada sobrecogedora. María, su madre, lo más bella posible, incluso en el pesar que le invade. Así lo concibe  Luís Álvarez Duarte, aunque conoce la realidad. María debía rondar los 50 años, tenía que estar desgastada y Jesús de Nazaret sufrió un castigo que sigue hiriendo nuestra sensibilidad. Muy probablemente no sea posible conseguir la unción de la imagen, la admiración, la chipas y el sobrecogimiento que las imágenes provocan entre los creyentes si estas fueran fieles a lo real. La tradición nos ha acostumbrado a una belleza y pureza de la que ni queremos, ni podemos salir. Miñarro es un maestro que pasará a la historia y su obra es necesaria, alguien tenía que hacernos ver ese punto. Una realidad aterradora, que no solo sobrecoja, sino que es una imagen que dolería a una gran parte de la religiosidad. La fe no está dispuesta a lidiar con esa representación. No hay mayor atracción posible que la que genera la belleza, no hay belleza más pura y cercana que la que el legado de la imaginería nos ha dejado. Jesús no estaba como nos lo imaginamos, ni como nos lo muestran. Su representación no es realista, ni debería serlo, no podemos olvidar que estamos ante una expresión artística y poner límites a esta sería lo verdaderamente imperdonable.

(Reportaje de Alfónso Cárdenas y José María Garrido/Fotografía portada Sergio Sánchez)

Moisés Ruz: “La Esperanza de Sevilla”

El pasado 11 de diciembre tuvo lugar en la Capilla de La O el XLIII Pregón de la Esperanza, a cargo de Moisés Ruz, presentador de El Programa, espacio cofrade de Onda Luz. El acto comenzó a las 21.00h. Fue en ese momento en el que el pregonero, nos hizo un recorrido por todas aquellas imágenes que dejan en nuestra tierra esa forma de vivir, la esperanza.

Muchas veces no nos damos cuenta, yo de hecho muchas veces ni me lo imagino, pero tenemos una gran suerte todos los que vivimos en esta tierra. En nuestra tierra, en mi tierra y la de Moisés Ruz, diciembre es un mes sumamente especial. Lo empezamos con la Inmaculada y lo cerramos con el nacimiento de Jesús. Pero es en medio de esas dos festividades donde nos encontramos ahora, es en medio de esas dos festividades cuando Ella nos visita. Nosotros vivimos en la tierra de la Esperanza. 

La Esperanza. Sí, con mayúscula, pues es más que una simple palabra. Moisés Ruz con gran maestría ha conseguido explicar lo que es la Esperanza, esa sensación que todos, absolutamente todos, llevamos dentro. Esa sensación, esa forma de estar y de entender la vida que aquí, en Sevilla, sabemos hacer mejor que en ningún otro sitio. No nos damos por vencidos, siempre tenemos ese impulso a pensar que sí, que hay otra opción, hay salida, esa forma de seguir hacia delante, no bajar los brazos y encontrar la luz que alumbre nuestras vidas. Todo gracias a Ellas, todo gracias a la Esperanza.

Moisés Ruz, hermano de San Gonzalo, La Pastora de Triana y La O, nos lo explicó a las mil maravillas. Cómo en una ronda podemos encontrar por dos veces la Esperanza, sin que nunca cierre sus puertas, cómo detrás del arco, podemos ver a la Macarena, la que siempre, siempre, escucha y nos ayuda en los momentos de flaqueza. Cómo en San Martín reside una de las posibles vías de cura. Cómo tras cruzar el puente la Esperanza se vuelve inmensa, ya sea marinera se encuentre en la calle Castilla.

Un recorrido por la Esperanza de Sevilla, perfectamente hilado a través de ocho capítulos que nos llevan a los puntos álgidos de la Esperanza en Sevilla, los lugares donde la Esperanza nunca se marcha, donde siempre brilla, donde habitan miles de corazones, miles de dudas por resolver, miles de plegarias que allí quedan y que allí residen.

Es con este pregón con el que se abre una de las semanas más especiales en la Sevilla cofrade. Esa semana en la que María baja de su altar para que nosotros podamos cruzarnos cara a cara con Ella.

Desde San Roque hasta La O, su casa, pasando por La Trinidad, La Divina Enfermera, La Macarena y La Esperanza de Triana, una guía de todas las estampas que no nos podemos perder este fin de semana, el fin de semana de la Esperanza.

Me gustaría acabar con una frase que se me ha quedado marcada de su pregón: “la esperanza no es otra cosa que aprender a esperarla”. Ya la hemos esperado, ya bajan, ya podemos mirarlas y contarle lo que en silencio todos los días le rezamos. Ya ha terminado la espera, la Esperanza esta noche baja, ya ha llegado ese fin de semana en el que la Esperanza se hace sevillana.

El nuevo Eccehomo de Antonio Luis Troya

La Iglesia del Santo Ángel ya tiene un motivo más de visita. Es en este céntrico templo sevillano en el que podemos encontrar una de las joyas de la imaginería actual sevillana, el Eccehomo de Antonio Luis Troya.

Este joven escultor sevillano es uno de los principales exponentes de la nueva línea de escultura sevillana. Con tan solo 29 años ya cuenta con varias obras religiosas repartidas, sobretodo, por Andalucía.

La talla tiene una curiosa historia. En un principio estaba hecha para ser venerada en una capilla particular, pero, al ver la gran aceptación que había tenido, la familia decidió donarla a la parroquia del Santo Ángel de Sevilla, para que recibiese culto allí. Una imagen que, al ser presentada el domingo de Cristo Rey, generó un gran impacto entre los feligreses que allí se congregaban.

Esto puede ser provocado por el gran realismo de la obra. La imagen representa el momento en el que Cristo, después de haber sido torturado, es presentado al pueblo por Poncio Pilatos, momento en el que Pilatos exclama: Eccehomo, o traducido al castellano ¿Tú eres el hombre?

La imagen de Cristo se muestra imponente, con la pierna izquierda avanzada sobre la derecha y con el cuerpo girado hacia este último lado. Coronado con una gran corona de espinas, más parecida a la que de verdad le pusieron, y con el cuerpo ensangrentado tras la flagelación, el Cristo de la Humildad se presenta como una talla realista y bella, una imagen que invita al rezo.

El Cristo de la Humildad llegó vestido de blanco, siguiendo de esta forma las indicaciones iconográficas del P. Juan Dobado, y ayudado por los diseñadores sevillanos Vitoria y Lucchino, quienes regalaron el terciopelo de Lyon.

Una imagen perteneciente a esta nueva línea de escultura, mucho más realista, mucho más impactante y que nos acerca a la pasión de Jesús.