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La Virgen de la Merced de San Gregorio tras su restauración

La Virgen de la Merced ha sufrido un profundo proceso de conservación y restauración llevado a cabo por los técnicos José Manuel García Rodríguez y Álvaro Robles Bermudo.

La restauración ha consistido en actuar sobre la imagen de manera integral al presentar patologías tanto a nivel estructural y de soporte como de los diversos estratos que la componen, atendiendo a los principios de respeto por el original, mínima intervención, discernibilidad y reversibilidad.

En primer lugar se debe apuntar que la estructura interna de la imagen, datada en la década de 1960, se encontraba en un estado de conservación muy deficiente. Debido a que no eran piezas originales de la talla se ha procedido a sustituir el cuerpo y el candelero por unos de nueva factura, realizados en madera de pino, al igual que se han cambiado los brazos por otros igualmente nuevos realizados en madera de cedro y con articulaciones de bola. Esta sustitución ha permitido garantizar la correcta estabilidad en el cuerpo de la imagen y devolverle su funcionalidad total.
Con respecto al soporte de la talla se ha intervenido el busto, que ha sido limpiado de colas y estucos que, una vez retirado del cuerpo, no cumplían función alguna, al igual que se han eliminado el mayor número posible de elementos metálicos (clavos y tachuelas) que se encontraban en dicha zona. Tras estas labores se ha procedido a consolidar la madera y protegerla convenientemente. Igualmente, dentro del tratamiento llevado a cabo en el soporte se ha procedido a trabajar sobre el dedo índice de la mano derecha, que presentaba una doble rotura mal intervenida. Para ello se ha despegado, limpiado y vuelto a pegar con los materiales óptimos. Asimismo se ha consolidado el pelo que, debido a su constitución a base de telas encoladas, se encontraba muy debilitado.
Los siguientes estratos de la imagen, compuestos por las capas de preparación y las varias polícromas, han sido convenientemente consolidados y fijados. Con respecto a este último, se ha procedido a su limpieza de forma tanto química como mecánica, optando por respetar y salvaguardar la encarnadura más reciente, realizada por Antonio Eslava en 1960, retirando tan solo grandes cantidades de depósitos superficiales que han permitido sacar a la luz unas carnaciones de tonalidades nacaradas y ricas en matices. Tras ello se ha reintegrado volumétricamente los estucos y las pérdidas de policromía con pigmentos aglutinados al agua. Por último se ha protegido con barniz y se han colocado nuevas pestañas de pelo natural realizadas por Santiago Delgado Carrera siguiendo las formas de las anteriores para evitar cambios de expresión en la imagen.
La imagen de Jesús Niño ha sido retirada, con el apoyo de la Comunidad de Padres Mercedarios y la Fraternidad Seglar debido a la patente diferencia artística entre ambas tallas que no hacía más que restar valor artístico y devocional.
Así mismo, para la ocasión la Santísima Virgen viste saya realizada en un magnífico tejido espolinado en sedas de colores e hilos metálicos dorados y plateados del segundo tercio del siglo XVIII, confeccionada en 2018 por Dña. Mª del Carmen Barrero a partir de una antigua casulla. Sobre su pecho luce el escapulario conocido como de «los Santos», ricamente bordado en oro y sedas de colores en el siglo XX. Cubre su figura con manto de damasco y toca dorada de mediados del siglo pasado. Estrena tocado realizado con una maravillosa pieza de encaje de “Bruselas” con pequeños detalles trabajados al «punto al aguja» y antiguos puños de encaje donados por un hermano. El pecherín está compuesto por varios encajes dorados de tipo “Punto de España” de entre los siglos XIX y XIX, sobre el que descansan ricas piezas de joyería. Por último, ciñe su cintura un hermoso galón brocado a modo de la tradicional correa del hábito mercedario, donado por fray José Modesto Pascual Almonte, O. de M.