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Fallece el escultor Luis Álvarez Duarte

En la mañana del 13 de septiembre ha fallecido en Sevilla el escultor y restaurador Luis Álvarez Duarte, tras ser ingresado por un ictus el pasado día 8 en el Hospital Virgen del Rocío.

A la edad de 70 años, el escultor que residía en la localidad de Gines, se marcha dejando una profunda conmoción en la Sevilla cofrade, que guarda parte de un amplio legado de este escultor.

Y es que la proyección del artista no solo se limitó a Sevilla y al resto de Andalucía. Sus obras se encuentran repartidas por toda España pero también allende sus fronteras, encontrándose su firma en lugares como Nueva York y Buenos Aires.

Entre ese amplio catálogo, la Semana Santa de Sevilla cuenta con imágenes como la Virgen de los Dolores de San José Obrero, su barrio natal, donde actualmente cuenta con una calle. Esta imagen la realizó tan solo con 13 años. Además de las dolorosas del Dulce Nombre de Bellavista y la Divina Gracia de Padre Pío, destaca la imagen de la Virgen del Patrocinio, que sustituyó a la legendaria Señorita de Triana que se perdió en el infausto incendio del Cachorro. En su proyección más reciente cuenta con el Cristo de las Cinco Llagas de la Trinidad y todas las imágenes de la hermandad de San Pablo.

Pero sin duda una de las obras más significativas de este imaginero, discípulo de Buiza e influenciado por Eslava, es la Virgen de Guadalupe de la hermandad de las Aguas, realizada en 1966 y restaurada hace tan sólo unos años por las mismas manos que la habían tallado y que ha restaurado, entre otras imágenes, a la Esperanza de Triana.

Se marcha uno de los últimos escultores del siglo XX, cuya carrera se alargó hasta las primeras décadas del nuevo milenio. El fallecimiento de Álvarez Duarte se produce a tan solo un par de semanas de que una de sus imágenes, el Cristo de la Sed, salga en procesión extraordinaria por las calles de Nervión para conmemorar el L Aniversario de la fundación de la hermandad. Será una buena ocasión para recordar a un artista sin el cual no se entendería la Semana Santa del tiempo presente.

 

Fotografía de Álvaro Aguilar