Blog

Viernes de Dolores de esplendor para iniciar la Semana Santa

Dice el refranero español : “quien de la fiesta quiere disfrutar, desde la víspera ha de comenzar”. Este es el perfecto resumen que se puede hacer de unos de los días mas bonitos del año. Viernes de Dolores. Sevilla. Vísperas. ¿Se puede pedir más en un cóctel de incienso, ruán, capas, esparto, cornetas y silencio? Sí, que el tiempo acompañe. Y acompañó.

Empezó la jornada mas esperada en El Barrio de Pino Montano, donde Nuestro Padre Jesús de Nazaret acompañado por la agrupación musical de la Encarnación deleitó, un año mas, a un barrio absolutamente volcado con su Cristo. Se ha convertido en un clásico el señor con su túnica blanca, los sones agrupación y su majestuoso misterio. Destacar el exorno floral del señor y de María Santísima del Amor y el nutrido cuerpo de nazarenos, que cada año va en aumento, lo cual dice a las claras, la buena labor que realizan durante del año.

Como novedad de la jornada destaca la primera salida procesional de Paz y Misericordia, ya que el año pasado, después de su incorporación al Viernes de Dolores, no pudo realizar estación de penitencia a causa de las inclemencias meteorológicas. Es de destacar la calidad de las imágenes, tanto del Cristo de La Paz como de su Madre, Nuestra Señora de la Misericordia.

Poco podemos decir de dos de las mas asentadas en el día, La Misión y Bellavista. Referentes. Estandartes a seguir. La primera ha conseguido que gran parte de los cofrades de la ciudad menos acostumbrados a moverse por los barrios, se desplacen para ver la cofradía de la parroquia de Santa María Claret. Y es que tiene muchos alicientes para estar llamada, quizás no en mucho tiempo a formar parte de la nómina de las de días penitenciales. Se nota el sello de José Manuel Bonilla lo mires por donde lo mires.

Bellavista por su parte es barrio puro, ilusión, devoción, Fe, cariño y amor por sus titulares. A destacar que la hermandad está celebrando el L Aniversario de María Santísima del Dulce Nombre. Y también su cortejo de nazarenos, casi 400. Para quitase el sombrero.

El anochecer en Sevilla un Viernes de Dolores tiene dos nombres y dos barrios. Pasión y Muerte y La Corona. Triana y Centro. Las dos hermandades mas “sobrias” de la jornada están adquiriendo un corte clásico y romántico que evoca respeto, sobrecogimiento e invita a la reflexión personal. La obra de Navarro Arteaga es sencillamente imponente. Magnifica talla que destaca entre sus cuatro hachones, que hacen que su austeridad, unida a su cuerpo de negros nazarenos, llame la atención ante la alegría a la que nos tiene acostumbrado el fervoroso barrio de Triana.

La Corona por su parte se está ganando el respeto de los cofrades con tendencia a cofradías de las llamadas de “silencio”. Ruán morado, alpargatas de esparto con tintes de madrugada, y cola en la mano, hacen que cada vez se acerque mas público por los distintos puntos de su recorrido, que dicho sea de paso, está escogido con un gusto exquisito. Poco me equivoco si en breve piden paso, y con todo merecimiento, por carrera oficial.

En definitiva, bendita normalidad. Bendita rutina.

Todo el equipo de Cinturón de Esparto quiere felicitar aquellas abuelas, madres, hijas, cofrades sevillanas, que se llamen Dolores (y entre ellas, la madre de un servidor).