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Manuel Lamprea, Pregonero de la Juventud de Triana 2019: »Los jóvenes podemos devolverle a la Semana Santa estabilidad social»

Manuel Lamprea ha sido designado Pregonero de los Grupos Jóvenes de Triana, un acto que tendrá lugar el próximo 29 de marzo, tercer viernes de cuaresma,  en la Parroquia de la O.

Este joven cofrade nace en Sevilla en 1998. Cursa sus estudios secundarios en el IES Itálica de la localidad sevillana de Santiponce, donde empieza a realizar programas de radio y participa en recitales de poesía. Actualmente, estudia el tercer curso de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.

Forma parte del equipo de Cinturón de Esparto, conduciendo las presentaciones de los carteles oficiales en todas sus ediciones además de presentar y dirigir el programa radiofónico del mismo nombre en la radio local Onda Capital FM. A su vez, ha participado en las retransmisiones de Semana Santa en Ondaluz TV y este año ha colaborado en la retransmisión de la Madrugá de 13 TV en directo para toda España.

¿Cuál es tu gran devoción?

 La Virgen de la Esperanza.

¿Cuáles son tus primeros recuerdos de la niñez cofrade?

Tengo menos de los que quisiera, francamente. Pero hasta donde me llega la memoria, se me aparece la calle Gallinato una tarde de Miércoles Santo en cualquier portal esperando al Señor de la Salud. Ya, con más conciencia, recuerdo cuando recibí por parte de SSMM Los Reyes Magos la confirmación de ingreso como hermano en Jesús Despojado. De los momentos más emocionantes que atesoro.

¿Qué lugar ocupa en tu vida la Hermandad de Jesús Despojado?

Es mi día a día. No solo por pertenecer a la directiva en sí de la Juventud, sino porque es la Hermandad en la que realmente me he criado como tal en el mundo de la Semana Santa. Es la cofradía en la que salgo, en la que trabajo, en la que participo, en la que he conocido a personas maravillosas y en la que quiero seguir creciendo y formándome no solo como cofrade, sino como persona.

¿Qué significa para ti el barrio de San Bernardo?

El barrio de San Bernardo en mí se traduce como uno de los momentos más trascendentales (si no el que más) de la vida de una persona: la infancia. Por circunstancias de la vida, mi familia está muy ligada al arrabal y desde que tengo uso de razón el Miércoles Santo supone un antes y un después en mi Semana Santa. Personas que ya no están, las que están, las que un día no estarán, las que se añaden, las que se retiran… Es una metáfora. Es un vínculo con la vida. Miras a tu lado y ves como todo sigue igual, pero tú no eres el mismo que estaba hace 365 días.

Es, aunque suene a tópico manido, un reencuentro, un regreso que apenas dura dos horas, un ejercicio de examen y análisis de ti mismo. Piensas cómo eras y cómo hoy eres, en qué has cambiado y qué has dejado atrás. Y el Señor de la Salud sigue ahí, en el eje de todo. Y de todos.

¿Qué piensas que tienen  de especial las cofradías de Triana?

Para empezar, las cofradías de Triana son especiales porque hacen especial la Semana Santa. Nuestra fiesta no se entiende sin Triana, sin su historia, sin su gente y sin sus cofradías. Y es una realidad innegable. Y es una realidad porque no se parecen a nada. Durante siglos han ido forjando una identidad que no tiene analogía con ninguna otra parte de Sevilla ni, por supuesto, de la Semana Santa de Andalucía. Y ni mucho menos estoy desmereciendo, simplemente las concibo como un nutriente proverbial de nuestra Semana Santa, le añaden un sabor y una interpretación distintos.

Y, por si fuera poco, lo más fascinante es que cada Hermandad de Triana es completamente diferente al resto del barrio, aunque luego conformen un corpus común de cofradías perfectamente identificables. Son un producto de un barrio que no se entiende sin sus Hermandades, ni ahora ni hace cuatro siglos. Son historia viva, y a veces no somos conscientes de todo lo que llevan a sus espaldas. Es una forma de vida, no voy a descubrir nada que la Sevilla cofrade no sepa ya.

¿Cómo acogiste tu elección como Pregonero de la juventud de Triana?

Pues principalmente con mucha alegría y satisfacción. Era algo que ni remotamente imaginaba, por eso estoy tan agradecido a los jóvenes de Triana (muchos de ellos grandísimos amigos) por la confianza. Sin embargo, cuando uno reposa de la vorágine de felicitaciones y se sienta y ve el cursor del ordenador en blanco, se da cuenta de que el encargo es tremendo. Responsabilidad e ilusión a partes iguales. Tan solo espero estar a la altura de lo que Triana y sus jóvenes cofrades merecen y demandan.

¿Cuáles deberían ser los elementos esenciales en un pregón?

Aquí voy a romper una lanza y voy a lanzarme contracorriente. Está claro que un pregón debe servir para lo que su propio nombre indica: pregonar. Pero pienso que hay muchas maneras de hacerlo. Y para mí la mejor es recurriendo a elementos que doten de calidad literaria al texto, sin dejar atrás los motivos que en ese momento vengan al caso, es decir, la Hermandad y sus hermanos.

Ni el popularismo ni el clasicismo están reñidos con la alta literatura, ni muchísimo menos. Por lo tanto, para mí, un pregón debe contener calidad, medida y certeza, y eso es lo que pretendo siempre que me pongo a escribir. Y más ahora con el pregón de Triana, barrio popular, clásico y tremendamente particular.

¿Será un Pregón con mensaje o de vivencias cofrades?

El pregón tendrá su dosis de vivencias, pero no será el motivo troncal, principalmente porque no dispongo de vivencias cofrades trianeras suficientes, aunque conozca el barrio de primera mano por diversos motivos. Simplemente intentaré que los jóvenes de Triana se sientan identificados en muchos pasajes. El pregón en sí tendrá varios mensajes, no irreverentes, pero sí reivindicativos. Y uno de ellos es situar a Triana en el hoy utilizando su propia memoria.

Es decir; un pregón del siglo XXI pero sin dejar atrás ni un momento la historia de Triana, en muchas ocasiones dura, maltratada y rechazada. Y eso, que se ha traducido a sus hermandades hasta el día de hoy, no se puede olvidar. Quiero analizar la Triana del hoy mirando a la Triana del ayer. Y ahí, en medio, sus cofradías.

 ¿Qué hay de bueno y de malo en la Semana Santa?

Pienso que en la Semana Santa nunca hay nada malo. Simplemente hay cosas muy buenas, buenas, y otras no tan buenas, que a veces manchan su imagen. Recordemos que la Semana Santa es un evento religioso y espiritual, y que es un espejo para la sociedad. La Semana Santa vive hoy día uno de los momentos más esplendorosos de su historia. En manifestación, en composición, en aceptación y en forma. Sin embargo, pienso que el fondo a veces queda sumido en su propio nombre. Y no hablo del fondo religioso, que es un debate aparte, porque cada uno vive su religiosidad y su espiritualidad como legítimamente quiera. Me refiero a un fondo que trasciende y que es el puramente social.

La sociedad de hoy brilla por la ausencia de convivencia y de civismo, y la Semana Santa, como va en consonancia con toda evolución social, se resiente. Confundimos popularismo con chabacanería, disfrute con fanatismo… Debemos ser conscientes de lo que tenemos entre las manos, y somos los primeros que debemos cuidarlo y dar ejemplo. Más allá de todo eso, hemos perdido capacidad de sorpresa, de espontaneidad, y eso se traduce en una mera consumición de un espectáculo que no tiene comparación en el resto del mundo. Sin embargo, pienso que es un problema que tiene una muy sencilla solución: educar.

¿Qué papel debe tener la juventud hoy día en las cofradías? ¿Lo tienen?

Precisamente, al hilo de la pregunta anterior, la juventud tiene un papel fundamental que va más allá de garantizar el propio mantenimiento y desarrollo de las Hermandades, que es por lo que al fin y al cabo nos reunimos y confraternizamos. Está mal que yo mismo lo diga porque hay que predicar con el ejemplo, pero creo que, en la medida que nos corresponde, podemos devolverle a la Semana Santa estabilidad social.

Más allá de eso, hay muchísimos jóvenes preparados, con ilusiones, con ideas, con futuro y con capacidad de emprendimiento que pueden aportarle a la Semana Santa aires frescos y naturales. Y sé que tarde o temprano las Hermandades tomarán ese ritmo y ese pulso vital que terminará por impulsarlas y darles una salud magnífica.

¿Un momento de la Semana Santa que siempre procuras vivir?

Las primeras luces del Viernes Santo en el perfil de la Virgen de la Esperanza.

¿Un momento de la Semana Santa que nunca te gustaría vivir?

Me lo he planteado muchas veces y es algo que realmente me aterra porque he vivido ese tipo de situaciones. Nunca me imagino que llegue el día en que la Semana Santa deje de ser de quien es: de la gente, para pasar a manos de unos cuantos que quieran manejarla según sus propias conveniencias como un instrumento más. Por eso salió la Estrella en el 32, porque “del pueblo es y al pueblo se debe”. Si ese día llegara alguna vez, nuestras vidas perderían todo su sentido. O al menos, la mía.