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Cumplió su sueño y nos hizo soñar

Llegó una nueva Cuaresma y, como es habitual, cuando esta nos regala sus últimos días –preludio de los días Santos- nos regala también el Pregón de la Semana Santa. En este año 2017, el pregonero ha sido José Blas Moreno, cofrade de las hermandades del Santo Crucifijo y de la Amargura, siendo mayordomo de esta última. El lugar que acogió el pregón fue, una vez más, el Teatro Villamarta. Sobre las doce comenzó a tocar la Banda Municipal de la ciudad, que interpretó ‘Amargura’, ‘Corpus Christi’ y ‘Amarguras’.

Acto seguido, subía al atril el presentador del pregonero, su hermano Juan Carlos Moreno. Destacó en su presentación la afición y el sentimiento que el pregonero tiene por el mundo costalero. El presentador habló de los numerosos momentos que ha compartido con el pregonero, algunos de ellos muy bonitos y emotivos, como cuando en 1992 el palio de la Amargura dejó de tener una cuadrilla de costaleros profesionales para pasar a tener una cuadrilla de hermanos costaleros, entre los que se encontraban ellos. Pero también han compartidos momentos duros, como la muy temprana pérdida de su padre y la muerte de su madre tras una dura enfermedad. Juan Carlos aseguró que “hay un palco en el cielo” desde el cual sus padres estaban viendo, orgullosos, a sus dos hijos en el Villamarta. Acababa la presentación y ambos hermanos se fundieron en un abrazo antes de que el pregonero tomase la palabra.

Y, sobre las 12:45 horas, se subía al atril José Blas. Fue un pregón cronológico, en el que citó a todas las hermandades de la ciudad, comenzando el Jueves de Pasión con Bondad y Misericordia, la primera cruz de guía que pisa las calles de Jerez, y acabando con el Santo Entierro. Intercaló vivencias cofrades personales y romances a las imágenes a las que más devoción tiene, destacando las partes dedicadas a Nuestra Señora de la Estrella, a María Santísima Refugio de los Pecadores o a la Hermandad del Prendimiento, arrancando esta última un ‘aplauso por bulerías’ por parte del público. El pregón fue un recorrido de los sentimientos que en Jerez se pueden vivir en esta bendita Semana, de principio a fin, día a día. Fue un pregón clásico pero que no dejó de lado la actualidad: José Blas dedicó unas palabras a la “cristofobia” que, según él, impera en nuestros días. También fue muy especial el momento que tuvo a la hermandad del Perdón como protagonista. Dedicó unas palabras de apoyo al inicio del mismo a la Hermana Mayor de esta hermandad por la delicada situación que le está tocando vivir, apoyo al que se suma esta página web, deseando que supere y se resuelva favorablemente esta situación lo antes posible. La actualidad convivió con las miradas al pasado. José Blas habló de su infancia y de sus momentos cofrades en ella, de la primera vez que fue costalero, cargando al Cristo de la Viga, de la “manía” que le tenía a San Dionisio por culpa de un trabajo escolar que fue desapareciendo con el tiempo. No faltaron los golpes de humor, entre los que destacó su citación del inicio de las igualás con la muestra de los productos para el costalero por parte de una tienda local. Los que han asistido a alguna igualá en Jerez sabrán de lo que habló el pregonero.  José Blas dejó lo mejor para el final. Dos romances acompañados por un piano y un violín pusieron el broche final. El primero de ellos, dedicado al Santo Crucifijo de la Salud. El segundo, a María Santísima de la Amargura, su mayor devoción, que estuvo muy presente durante el pregón. Fue con Ella con quien lo cerró. Sin duda, fue un final sublime que creó una atmósfera muy especial. Se respiraban allí los días Santos .

Algo antes de las 15:00 horas, acababa el pregón con el himno real. El pregonero se vació por completo y rompió a llorar de emoción tras la finalización de su pregón. Un segundo abrazo entre hermanos, en este caso en el atril, volvió a crear un momento especial. El publicó reconoció este sentimiento y esfuerzo del pregonero con una gran ovación. José Blas ha reconocido en estos días que dar el pregón era uno de sus mayores sueños. El pregonero cumplió su sueño e hizo soñar a los cofrades allí presentes con una Semana Santa muy próxima.