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Cuadrillas en el cielo. Por ellos…

… Y esa cuadrilla del cielo ya va teniendo picos, ya empiezan, como en La Patrona, a nombrar capataz cada año. Se llenan sus igualos, y al igual que en estos lares, empieza el desorden, cada vez más gente por allí, cada vez más vacíos por aquí…

Allá, me ha susurrado un ángel en sueños, que no existen pateros, ni corrientes. Ni tirantas, ni cañas remangadas. Ni voces rancias. Ni demagogos. No hay papeles de relevos, no existe la envidia, ni celos. Me dijo, que solo hay amor y paz. Y Esperanza. Y que el Gran Poder existe.

Soñé que soñaba cuadrillas del cielo, soñé que inventaban un “rinconcillo” para los del Centro, un “punto” para los de la Puerta Osario, un “santana” para los de Triana…

Soñé que brindaban con tintos, o en su defecto, con coroneles y montaditos de melva. Soñé que eran felices, soñé que miraban desde las estrellas el oficio que nos dejaron, soñé que la música que les acompañan son susurros de oración por todos nosotros, soñé que los racheos de sus pies son para enseñarnos el camino de la fe…

Soñé que los más viejos reunían a los jóvenes, que también los hay, y seguían escuchando sus enseñanzas, y protegiéndolos. Tertulias de ensueños, entre sueños.

Soñé que no hay miedos ni dolor, que todo es pureza.

Soñé que todo es muy distinto porque es de verdad, porque las papeletas de sitios dieron paso al alma como único documento para la gloria, soñé que soñaba… soñé que estamos llamados a chicotás eternas un día al lado de los más grandes que han dado nuestras cofradías.

Capataces y costaleros con cita ante Dios y su bendita madre, amigos que nos dejan, que se marchan, y no somos conscientes del legado que nos dejan.

Hace unos días fue “el Lope”, el último fichaje de esa cuadrilla de ángeles para mayor gloria de Dios. Antonio López, un capataz antiguo, de aquella generación a la que tanto debemos por ser transmisores de la migración a los hermanos costaleros. Que Dios los tenga en su gloria, que ofrezca abrazos a tantos que le precedieron, seguro que lo estarán esperando para darle la bienvenida…

Cada vez somos más por aquí, pero a la par, cada vez menos, yo me entiendo… (Como diría mi querido Víctor) y tú también me entiendes, seguro que sí.

Evoco la añoranza de tanta gente buena que recuerdo y que ya no están entre nosotros. Esos a los que tanto les debemos los de mi generación y que son auténticos héroes de un presente, que a costa de mucho sufrimiento, supieron aguantar, pelear, y sufrir, para vivir lo que en nuestros días estamos viviendo. Esos que aportaron al oficio carácter de afición impregnada de devoción, esos que hicieron grande la realidad de hoy, esos que sin ellos, nada de lo que estamos viviendo hubiera podido ocurrir. Aquellos que marcaron la línea a seguir, la pauta, el camino…

Por ellos, por todos los que allí arriba, al lado de Nuestro Padre descansan, mis palabras y mi recuerdo, ellos los que pusieron la primera piedra, ellos los que vieron luz en aquella incipiente ilusión, ellos los que se merecen nuestro homenaje, nuestros respetos, y nuestra oración. Amigos, familiares, conocidos… todos tenemos en ese anillo del cielo recuerdos y pellizcos. Gente con la que hemos disfrutado y sufrido juntos, gente a la cual le debemos habernos enseñado tanto, gente que hemos querido en lo más profundo de nuestro corazón.

Por ellos, en estos días de cuaresma, un recuerdo, una oración… y que nunca habite el olvido.

 

EGO SUM

“YO SOY” siempre tuyo.

… los sueños se cumplen.

 

(Fotografía Victor González Felices)

  Miguel Ángel Oliver