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La Realeza del Bordado en Cristo

Del Alfa al Omega. Como dicen los bordados de la túnica persa del Señor. De la túnica más antigua que procesiona en la Semana Santa hispalense, la de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas de San Isidoro, a la túnica actual del Señor de la Sentencia de la Macarena, pasando por túnicas ricamente bordadas por Manuel María Ariza, Juan Manuel Rodríguez Ojeda, las hermanas Antúnez, Patrocinio López, Esperanza Helena Caro…

La hermandad de San Isidoro cuenta con la túnica más antigua de las hermandades sevillanas. Puramente de estilo barroco data del S. XVIII. Esta cofradía siempre ha vestido a Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas con túnica bordada. De terciopelo granate, con bordados en mangas, pecho y los bajos de la túnica, propiamente de este siglo. En perfecta armonía y simétrico para que durante la noche la imagen del señor se viera perfectamente iluminada, y no se ahogara el conjunto.

Con el cambio de siglo comienza la revolución del bordado. Hermandades como la Amargura, el Silencio o el Valle siempre han ataviado a sus titulares cristíferos con túnicas ricamente bordadas para sus estaciones de penitencia. Y excepcionalmente lo hicieran Pasión o Jesús del Gran Poder.

Llega el S. XIX, el Romanticismo, con un mensaje “Jesucristo es la fuente de la vida eterna”. Los cuernos de la abundancia y las hojas de acanto aparecerán mucho en estas túnicas.

La “túnica de los cuernos de la abundancia” bordada Manuel María Ariza entre 1845 y 1847, y simbolizan que tendremos todo en la vida eterna y, en ella, la abundancia infinita si seguimos a Cristo. La “túnica con hojas de acanto” fue bordada por Patrocinio López en 1865, que se conjugaba con la canastilla original en la que figuraban también grandes acantos abiertos, los cuales simbolizan la felicidad eterna, con la redención de los pecados.

En el S. XX. Juan Manuel Rodríguez Ojeda bordará para Sevilla muchas túnicas. Para el Santísimo Cristo de las Tres Caídas de la Esperanza de Triana, para Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes y para la hermandad de Jesús del Gran Poder la llamada “Túnica Persa” (para un humilde servidor la mejor que posee el Señor).

Hablar del Señor de Sevilla no es fácil. Hay tantas cosas que decir de Jesús del Gran Poder, la imagen que tiene la ciudad de Dios, esa grandeza y ese Poder, todo lo puede y todo lo hace. Muchas son las túnicas que posee el nazareno de Juan de Mesa. Hasta cuatro túnicas bordadas posee la hermandad.

La Túnica persa, la de los Cardos, la Corona de Espina o la Guardilla son claro ejemplo de que Jesús del Gran Poder posee un rico patrimonio en bordados.

Han pasado más de 100 años desde que al Gran Poder le llegó del taller de Rodríguez Ojeda esta maravilla “lluvia de oro” que al verla colocada sobre el Nazareno se subraya aún más si cabe la Divina Majestad del Señor de Sevilla, ya que se borda sobre tisú de oro. Se traspasa a terciopelo rojo aunque tras su restauración se pasaría al mismo tejido pero de color granate. Posee rasgos mudéjares y la inscripción “Alfa” y “Omega” alusión a que Dios lo es todo, el principio y el fin.

En lo poco que llevamos de S. XXI ya son muchas las hermandades sevillanas que poseen nuevas túnicas bordadas. San Gonzalo, Jesús de la Victoria o el Señor de la Sentencia de la Macarena han enriquecido el patrimonio de bordados en la ciudad hispalense en estos últimos años.

Es la sexta túnica del Señor de la Sentencia. Unidas a la de los “ochitos” de Victoria Caro, las dos de Rodríguez Ojeda (postromántica y regionalista), la roja del centenario y la de Joaquín Castilla.

Representa otra pieza de similares características que el Señor tuvo en el S.XVIII, la conocida como de los “ochitos”, de Victoria Caro. Contiene una simbología vinculada a la Virgen de la Esperanza en el momento de la expectación. Elementos que figuran en el camarín de la Macarena de Fernando Marmolejo y de Juan Manuel Rodríguez Ojeda como es el caso de las veneras.

Un servidor piensa que una imagen de Cristo (ya sea nazareno o cautivo) siempre debe de portar una túnica bordada, ya que así se enaltece la verdadera realeza del Señor, Él es grande pero más grande es aún con una túnica bordada, Dios hecho hombre en la ciudad eterna…