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Entrevista al Pregonero de la Semana Santa de Córdoba 2016

La Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba ha designado como Pregonero de la Semana Santa al sacerdote José Juan Jiménez Güeto, párroco de la Trinidad y canónigo de la Santa Iglesia Catedral. Consiliario de las tres hermandades de su parroquia: Santa Faz, Vía Crucis y Perdón, es una persona muy vinculada y querida en el mundo cofrade cordobés. Desde Cinturón de Esparto queremos agradecerle la atención y amabilidad recibida.

1. ¿Cómo acogió la noticia de ser el Pregonero de la Semana Santa de Córdoba?

Sinceramente la acogí con un espíritu de agradecimiento a las Hermandades y Cofradías. No os puedo ocultar que también con miedo escénico y abrumado por la confianza depositada en mi persona. En algún momento he pensado estos días si no he sido un irresponsable al aceptar este compromiso, porque indudablemente hay muchísimos cofrades que exaltarían nuestra Semana Santa con mucho más conocimiento, profundidad y exquisitez.

2. ¿Será un Pregón con mensaje o de vivencias cofrades?

Aún no he pensado cómo lo voy a realizar. Las tareas parroquiales, en el inicio de curso, me están ocupando todo mi esfuerzo y atención. Me produce temor el sólo pensar que me he de poner ante unos folios en blanco y plasmar mis sentimientos y vivencias.
Me gustaría que el pregón fuera una antesala a vivir la Semana de la Vida, los días en que Cristo entrega la vida para nuestra salvación. Intentar exaltar cómo en Córdoba vivimos en nuestras hermandades y cofradías este tiempo de gracia y lo manifestamos públicamente en las distintas estaciones de penitencia.

3. ¿Cree que aún se puede innovar en cuestión de pregones?

Sinceramente no me atrevería a decir que no. Hay muchas personas con una creatividad extraordinaria capaces de transmitir las vivencias cofrades de un modo atrayente, creativo e innovador. Pero no es mi caso, intentaré exaltar la Semana Santa de Córdoba desde mi experiencia como cristiano, sacerdote y cofrade.

4. ¿Qué hay de bueno y de malo en la Semana Santa?

En la Semana Santa hay muchísimas cosas buenas y me entristece que los mismos cofrades y también nosotros los sacerdotes no sepamos ponerlas en valor. Una piedad que nace del corazón, de la experiencia única y personal de cada cofrade, es el valor más importante que existe en este ámbito y el mejor tesoro a compartir.
Observo un resurgimiento precioso en las hermandades y cofradías en Córdoba, con un alto sentido de eclesialidad y comunión que se manifiesta en recuperar la Catedral como lugar central en la estación de penitencia, cada vez son más conscientes de su tarea evangelizadora, muy comprometidos en el ejercicio de la caridad. Hay una vuelta a cuidar con esmero las celebraciones litúrgicas, no sólo en el exhorno de los altares que son verdaderas catequesis plásticas, sino también, en el cuidado y participación en la acción litúrgica y en la recuperación de los actos de piedad. Si esto no se cultivase, nuestro ser cofrade estaría vacío, y poco se distinguiría nuestra Hermandad de cualquier otra realidad asociativa.
De negativo señalaría una aspiración profunda en el ámbito personal, me encantaría que las Hermandades y Cofradías no dependieran en absoluto de cualquier tipo de subvención venga de donde venga. Lo ideal sería que se mantuvieran fruto de las aportaciones y trabajo de los propios cofrades. Creo que con ello se ganaría en libertad. Igualmente, superar el clima de división que se puede generar en el interior de las cofradías propio de las relaciones humanas pero donde debe primar por encima de todo la caridad. Y finalmente, cuidar con especial atención la formación en la fe de las nuevas generaciones que se acercan a las hermandades que percibo no están lo suficientemente atendidas.

5. ¿Cuáles son sus primeros recuerdos cofrades?

Mis primeros recuerdos no sabría situarlos en el tiempo. Desde que nací soy miembro de una Hermandad en la que mis padres fueron fundadores junto a un buen grupo de amigos convirtiéndonos todos en una gran familia. La Hermandad y Cofradía de Ntra. Sra. del Socorro, en Cabra (Córdoba) que procesiona la noche del Sábado Santo. En la vida cofrade he sido monaquillo o roquete, nazareno, costalero, sacerdote y miembro de Junta de Gobierno. No sé, creo que he pasado por muchas facetas dentro de las Cofradías y de todos he aprendido muchísimo y me han ayudado en mi crecimiento y maduración en la fe. El Señor me llamó para el ministerio sacerdotal en la familia de una hermandad.

6. ¿Un momento de la Semana Santa que siempre procura vivir?

No sabría quedarme con un solo momento. Siempre el instante de la salida de las hermandades de mi parroquia. Estar y acompañar, participar. Y en los últimos años el instante en que todos los nazarenos y costaleros, pequeños y grandes, nos arrodillamos en el silencio y recogimiento de la Catedral y allí recibir la bendición del Señor. Este momento me emociona y ensancha mi corazón de agradecimiento.
Hay un momento que me encantaría vivir pero que llevo años si poder hacerlo, porque mis tareas pastorales me lo impiden, que no es otro que volver la noche del Sábado Santo y acompañar mi Virgen del Socorro.
Es un momento muy importante en la Semana Santa, el central, que es celebrar el Triduo Pascual en la parroquia con toda la comunidad parroquial y mis cofradías, así como la visita a los monumentos.

7. ¿Cómo debemos encajar los continuos ataques que los cristianos y cofrades recibimos últimamente?

Como dice un amigo, con naturalidad y caridad cristiana. Eso no significa que abdiquemos de nuestros principios. Poner la otra mejilla no significa callar y esconderse.
Hay que levantar la voz. Estamos para evangelizar, anunciar la Buena Noticia de Cristo. Y si de algo pecan las Hermandades y Cofradías es de callar. Basta ya. Tenemos un tesoro que ofrecer y que da pleno sentido al hombre de hoy, Jesucristo, el Eterno Contemporáneo. Callar no es evangélico. El Señor nos dijo “Id y anunciar la Buena Nueva..” Esa es nuestra misión. Eso sí, desde el respeto y la libertad que nos da la verdad. Por eso, insisto en que las Hermandades y Cofradías deben de huir de cualquier hipoteca venga de donde venga, y no diluirse en una manifestación cultural; somos ante todo testigos del amor de Dios.
Animo desde aquí a los cofrades a superar los miedos y complejos, revestirse de Cristo, y salir a las plazas y a las calles con la cabeza bien alta denunciando las injusticias y trabajando con el testimonio de la vida en la construcción de un mundo mejor, trabajar por el verdadero progreso humano.

8. ¿Conocía nuestra Web? ¿Qué opinión le merece?

Si, y os sigo en las redes sociales. Mucho ánimo y realizáis una tarea magnífica. Un pequeño consejo de alguien que le apasionan los medios de comunicación: informar y formar siempre desde la verdad. Trabajar por la libertad y la justicia. Y no os quedéis en el envoltorio sino también estar abiertos al encuentro con Cristo y manteneros en la eclesialidad.
Adelante, porque hacéis un servicio maravilloso a las hermandades y cofradías.