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Carlos Peñuela, restaurador de Sevilla


El Callejón Gandesa en un rincón poco conocido. Pasa desapercibido para el sevillano de a pie.Se accede por una vieja puerta de forja, e inmediatamente nos encontramos en una plazoleta con casas señoriales. Un apartado rincón alejado del ruido de la ciudad. Carlos Peñuela tiene un local en una de esas casas del XIX paradas en el tiempo, con cierres de madera,arcos con columnas y una curiosa escalera que da al patio común.

Carlos es uno de los artistas más prometedores del momento, y tendrá un papel importante en el futuro de nuestra ciudad. Alterna encargos privados con otros más conocidos, dando a cada uno el mismo nivel profesional que le acredita su gran formación.

«He estudiado Bellas Artes en Sevilla,restauración y conservación.La restauración es muy meticulosa,lleva mucho tiempo y por ello parece que el cliente le da más estima que otras artes»

Carlos es muy joven y pese a ello recibe encargos de varias Hermandades de Sevilla, en especial de la Macarena, cuyo Sagrario restaura en estos días, y que puedo disfrutar durante la visita a su estudio. Hablamos de la figura de Ortega Bru, cuyas imágenes jalonan el precioso Sagrario Macareno.

La Esperanza está tan presente en su vida como en su estudio.Tiene al menos 4 o 5 carteles con la imagen de su Virgen.

El estudio es de los clásicos. Bien distribuido en dos alturas, está lleno de trabajo. Hay cuadros, espejos de clientes particulares y hasta un retrato de un tatarabuelo del artista que él mismo va a restaurar.

«Se necesitan muchos líquidos y materiales para la restauración»,nos comenta mientras no para de sacar botes de un mueble. Por un momento me parece alquimia. «Cada elemento tiene su función». La suma de muchos de ellos consigue el milagro de sacar a la luz obras ennegrecidas o lienzos casi perdidos.

Carlos nos cuenta de forma fluida como usa su estudio,a veces ha dormido en él . Es el lugar que cabe esperar de un pintor/restaurador. Botes,pinceles,obras ya listas para ser entregadas.Otras esperan en los caballetes.

Nos da a oler algunos líquidos y productos con los que trabaja,y nos fijamos en algunos detalles desperdigados por la sala.

Un viejo encerado, bloc de notas, crayons, y una lámina de uno de sus carteles más memorables como pintor.La trasera del palio de La Estrella para el cartel de la Semana Santa de Triana 2014.En la planta de arriba vemos royos de láminas y un estudio personal con su ordenador.

La tarde cae sobre el estudio y no dejo de fijarme en la luz que se cuela en el decadente patio, en las puertas de madera, en las mustias macetas, en la cancela de forja con su campana ,y en las piñas que decoran los arcos de la escalera que da acceso a la planta alta. Una Sevilla clásica da cobijo a un artista de futuro. Paradojas de nuestra ciudad.

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