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Entrevista al capataz Manuel Eloy Orozco Estrada

Manuel Eloy Orozco Estrada, fisioterapeuta de profesión y capataz de Jesús Caído de Córdoba vive sus inicios cofrades de la mano de la familia Muñoz y de la hermandad de la Paz y Esperanza. La primera salida como nazareno se remonta aproximadamente a 1977 o 78, con apenas 6 ó 7 años realiza su primera estación de penitencia con la hermandad de la Paz.

Con tan sólo 14 años es invitado por Rafael Muñoz Cruz a acompañar en funciones de contraguía el paso de Nuestro Padre Jesús Caído.

En el año 1993 le es encomendad la labor de formar cuadrilla de costaleros para el señor de la Agonía del barrio del Naranjo. Tiene el honor de haber formado su primera cuadrilla y de haberlo sacado como primer capataz.

Desde el 2001 es segundo capataz de la virgen del Carmen de San Cayetano, habiendo tenido el honor de trasladarla a la Santa Iglesia Catedral para su coronación canónica en Mayo del 2012.

En el año 1997 pasa a ser nombrado segundo capataz de Jesús Caído, cargo que ocupa hasta el año 2013, año en el que por fuerza mayor, tuvo que hacer frente a su salida como primer capataz, por el infarto padecido por Rafael Muñoz el Miércoles Santo de ese año.

El 7 de noviembre del 2013 es nombrado primer capataz del paso de Cristo de Nuestro Padre Jesús Caído, siendo actualmente el máximo responsable de la cuadrilla.

 

1. ¿Cómo es el paso de costalero a capataz?

– En mi caso fue una progresión madurativa y evolutiva. Tuve la suerte de vivir el mundo del costal muy de cerca desde pequeño. Disfruté y aprendí de grandes costaleros de la época y viví experiencias únicas bajo las trabajaderas en tiempos de cuadrillas muy justas donde los relevos eran bienes escasos. Casi simultáneamente tuve el privilegio de ir como contraguía y de ahí pase a ser segundo de Rafael Muñoz durante muchos años, hasta que el 7 de noviembre del 2013 fui nombrado Capataz de Jesús Caído. Ha sido como ir creciendo y cubriendo etapas.

2. ¿Qué es más importante bajo la trabajadera, la técnica o hacer cuadrilla?

– En una respuesta rápida, diría que la técnica, pero si lo pensamos detenidamente hacer cuadrilla es algo primordial. Pienso que de nada sirve un grupo muy técnico si no hay unión entre ellos. Las cuadrillas son grandes cuando trabajan en equipo. En los momentos difíciles cuando los kilos se dejan caer se necesita unión, compañerismo, esfuerzo compartido si a esto le unimos una técnica depurada sería un complemento perfecto.

3. ¿Los momentos más importantes de un ensayo para Manuel?

-Para mí los ensayos son muy importantes de principio a fin. Son los momentos donde podemos revisar ropas de trabajo, donde con calma podemos ver colocación, posturas y formas de trabajar del costalero, donde podemos intercambiar sensaciones y corregir defectos, donde hacemos cuadrilla y fomentamos la unión, pero fundamentalmente son dónde puedo transmitir a la cuadrilla lo que quiero de ellos y como lo quiero durante la estación de penitencia.

 

4. ¿Su capataz de referencia?

-No pueden ser otros, Rafael Muñoz Serrano y Rafael Muñoz Cruz. Padre e hijo son mis referentes, mis mentores, ellos me han enseñado todo. Rafael Muñoz Cruz ha sido como un padre, me ha apoyado siempre, me ha guiado con la maestría y habilidad con la que dirige sus cuadrillas, me ha dado la oportunidad de aprender, de observar, escuchar y ver, me dio las bases para que un día pudiera llegar a ser capataz y gracias a Dios y a ellos ese día llegó. Sólo espero que se sientan orgullosos de mí, pues el listón es muy alto.

5. ¿Cómo ve a las nuevas generaciones de capataces?

– No tengo la suerte de tener relación personal con ellos, pues no suelo frecuentar reuniones cofrades y me limito mucho al ámbito de las cofradías a las que pertenezco pero pienso que los nuevos capataces vienen de un proceso de evolución, donde han sido destacados costaleros dentro de sus cuadrillas por su oficio, saber hacer y su don de gente, por estas cualidades alguien se ha fijado en ellos dándoles la bendita oportunidad de seguir evolucionando, como contraguías, como segundos hasta que les llega el momento y dan el salto. Creo que hay que respetar mucho el mundo del martillo y a las personas que dan el paso y se atreven a torear con él, ya que la responsabilidad es inmensa. Las hermandades ponen en nuestras manos sus valores más preciados, sus activos humanos, los costaleros, su patrimonio artístico, los pasos y sus benditos titulares, su bien artístico devocional y de Fe más preciado. Dicho esto y la responsabilidad que implica y viendo el transcurrir de los pasos por las calles, el mimo y las formas solo me queda decir que se están cubriendo las expectativas con solvencia.

6. ¿Qué significa Jesús Caído para Manuel?

– Jesús Caído lo es todo. Como hermandad una familia, como talla una maravilla, a nivel emocional he vivido momentos muy especiales de todo tipo.
La imagen del Caído para mi es el reflejo de la superación. Aunque está caído te invita a levantarte, a seguir. Su mirada humilde te ayuda en las dificultades de la vida. En su camarín se respira una paz especial cuando estás junto a Él. Su expresión es única, transmite todas las emociones y sentimientos que puedas imaginar.

7. ¿El cofrade se hace o se nace?

– Ambas. Tengo conocidos para nada cofrades y sus hijos son capillitas tremendos y al contrario.
Pienso que el cofrade puede nacer pero debe querer seguir siendo cofrade. Debe tener intención de seguir creciendo como tal, pues si no con el tiempo dejará de serlo.

8. Los mejores momentos vividos en su cuadrilla son……

– Fueron los mejores y peores, en una semana santa atípica enturbiada por la lluvia, el 28 de marzo del 2013. Debido al infarto sufrido por Rafael Muñoz tuve que hacer frente a la estación de penitencia como primer capataz. La unión, confianza, apoyo y respeto de la cuadrilla es algo que aún hoy al recordarlo, me pone la piel de gallina. El nudo en la garganta no me dejaba articular palabra pero esa fuerza, ese cariño y esa confianza en la cuadrilla y de la cuadrilla hacia mí, hizo que tras la primera levanta todo cambiara. Fuimos 35 hombres y un sólo corazón, el de Rafael. Jesús Caído hizo un recorrido glorioso, y se de buena tinta que gracias a las ondas de radio y al programa Paso a Paso, el Caído entró hasta la UCI del hospital Reina Sofía. Le llevamos a Rafael a su Caído y él estuvo junto a nosotros en todo el recorrido pues su medalla colgó del llamador. Estos momentos son los que te refuerzan y engrandecen a este mundo del costal.

9. ¿Cuál es el peso medio que puede llevar un costalero de su cuadrilla?

– El peso total del paso de Jesús Caído es de 1500 kg y llevamos 35 hombres bajo sus trabajaderas. Pero el peso de los pasos es algo muy relativo, no es igual el peso durante un giro estático, que dinámico. Influyen muchas variables: las irregularidades de las calles, las ropas de los costaleros, las emociones en determinados puntos, la música… Los kilos a la salida no son los mismos que a la entrada, es por esto, por lo que una buena igualá y revisar las ropas es fundamental para que el reparto sea lo más equilibrado posible.

 

10. ¿El costalero debe tener una preparación especial, antes y después?

– Desde mi punto de vista sí, pero porque la mayoría de los trabajos hoy en día no son físicos, son sedentarios y la actividad física de las personas es muy limitada. El costalero falla por sus piernas, por lo que un trabajo de fortalecimiento de estas y refuerzo de lo que llamamos «core» o faja abdominal ayuda al trabajo, evita lesiones y mejora la técnica.

11. ¿Afición o devoción bajo las trabajadoras?

-Ambas. No todo el mundo tiene el don de ser costalero por la gracia de Dios. El costalero es un trabajo de oficio, cada vez se le exige más técnica, pero no podemos olvidar que no es un deporte, es una demostración de Fe y como tal. La devoción es fundamental. En muchas ocasiones el corazón y la cabeza mandan más que el físico y la técnica.

12. ¿Cómo se prepara ante la salida extraordinaria que vivirá en su hermandad?

– Con gran responsabilidad. Soy consciente y así lo llevo transmitiendo a mi cuadrilla desde hace tiempo de la importancia y transcendencia de este evento. Es un momento único, histórico.
Nuestra hermandad nunca ha realizado ninguna salida extraordinaria para celebrar un aniversario. La fecha es redonda. Son 250 años de devoción y culto a nuestros titulares. Parece una cifra pequeña pero cuando la ponemos en contexto histórico son muchas generaciones las que han rendido culto y han aportado su granito de arena a la hermandad. Ahora nos toca a nosotros y nuestra aportación debe estar a la altura y para eso nos tenemos que preparar con trabajo y más trabajo, intentando no dejar nada a la improvisación.